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Jueves , 20.09.2018 / 08:46 Hoy

Los zapatos de van Gogh

Hombre de celuloide


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Para contar la historia de los últimos días de van Gogh había que meterse en sus zapatos. Esos de los que habla Heidegger en El origen de la obra de arte. En los que vio la soledad, la obstinación, “la callada llamada de la tierra.”

Cartas de Van Gogh es un estilizado ejercicio en el que participaron cientos de animadores, entre los cuales hay una mexicana. El trabajo es tan atractivo visualmente que distrae de la trama que pretende también ganar nuestra atención. Cartas de Van Gogh cuenta la historia de un hombre que tiene que entregar la última carta que escribió Vincent a su hermano Theo. Es una trama de misterio que compite con lo llamativo de la imagen, de modo que la película, en su conjunto, termina cansando. Aún así, gracias al trayecto dramático del investigador, terminamos por saber un poco de la historia de este artista que padece los desamores que lo han marcado desde que era niño. Solo su hermano parece entenderlo. Y por eso la carta resulta tan importante. En ella está escrita la declaración de principios de esta película: no podemos hablar, mas que a través de lo que pintamos. En efecto, los directores han querido hacer hablar a Vincent en los sesenta y cinco mil fotogramas que imitan a Van Gogh pintando al óleo sobre una película que fue, primero, filmada.

Como en otras películas de directores interesados particularmente en el cine en tanto arte visual (Paul Schrader, por ejemplo) Cartas de Van Gogh se mueve en distintos niveles que terminan compitiendo. ¿Qué atiende uno? ¿Los decorados? ¿La historia del misterio? Douglas Booth interpreta al hombre encargado de entregar esta carta y que tiene, a su pesar, que desentrañar la razón por la que un hombre aparentemente repuesto se suicida al salir del hospital. Si uno mira más allá de los decorados, verá que Booth está sobreactuado. Este es el problema con obras que quieren ser muchas cosas a la vez. A diferencia de Schrader en la película Mishima, los directores de Cartas de Van Gogh tuvieron miedo de que su obra fuese demasiado visual y trataron de darle una historia que termina por parecer descuidada frente al logro visual de meternos en estos zapatos con los que Van Gogh viajó por todos los lugares en los que fue muriendo.

Cartas de Van Gogh (Loving Vincent). Dirección: Dorota Kobiela y Hugh Welchman. Guión: Dorota Kobiela y Hugh Welchman. Fotografía: Tristan Oliver, Lukasz Zal. Con Douglas Booth, Jerome Flynn, Robert Gulaczyk. Francia, 2016.
@fernandovzamora


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