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Lunes , 20.08.2018 / 16:30 Hoy

Los padres, esos desconocidos

La guarida del viento


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Nuestros padres pueden ser definidos como los desconocidos más cercanos que tenemos. En su reciente publicación Between Them (la editorial es Bloomsbury y podría traducirse como “Entre ellos”), Richard Ford escribe dos ensayos personales que son capítulos de su autobiografía. Hijo único que llegó después de quince años de matrimonio, Richard en cierto modo fue un intruso en una pareja de padres habituada a la soledad. Este antecedente podría explicar el hecho de que el escritor, hoy de 73 años, decidiera hace mucho tiempo no tener hijos.

Ambos textos fueron escritos en distintas épocas. El ensayo dedicado a su padre muestra a un hombre con una vaga sonrisa, ligeramente impaciente, como esperando que algo ocurriera. De profesión vendedor viajante (como Willy Loman), el señor Parker Ford iba de ciudad en ciudad acompañado de su esposa Edna y del pequeño Richard. En su evocación, Ford describe el cuidadoso modo con el que sus padres hacían el amor en el hotel para no despertar la atención, y los susurros que se decían en el oído. Parker rara vez se molestaba con su hijo aunque alguna vez lo azotó como castigo. Sin embargo, por lo general se mantenía como una presencia cariñosa y remota. Por el recuento que hace, se puede decir que era una familia bastante unida y que la infancia de Ford fue feliz. Cuando el país sale de la Depresión, los Ford van progresando económicamente. Compran un auto y matriculan a Richard en un buen colegio. Poco después ese paraíso familiar se rompe. Su padre muere repentinamente en brazos de su hijo, cuando Richard tenía dieciséis años.

El retrato que hace de su madre es más emotivo. La señora Edna, de gran belleza y ambiciones, tuvo que resignarse a un matrimonio convencional. En una ocasión, cuando Richard tiene diecisiete años, la sorprende en compañía de un hombre casado (quizá el origen de su novela Incendios). Desde entonces, y a lo largo de su viudez, Edna no volvería a tener una relación con un hombre. Parecía vivir siempre dentro de sí misma. En una ocasión, cuando alguien le pregunta si tiene hijos, ella contesta que no. Luego reacciona. “Espere, sí tengo uno. Es Richard”. Cuando Richard Ford ya era un escritor famoso su madre le pregunta: “¿Cuándo vas a conseguir un trabajo y a hacer algo?”

El gran tema de este libro es la pérdida, un asunto que recorre sus novelas. Pero Ford parece decirnos que nunca conoció de veras a sus padres. Por eso los ama, como se ama a todo lo desconocido.

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