La literatura se queda sin “una figura molesta pero necesaria”

Si el crítico yerra, "que las letras mexicanas se lo reprochen; si acierta, que aplacen su sentencia de muerte y lo dejen vivir en paz sus contados días", escribió.
“Yo ya estoy esperando a ese joven que va a tener razón como yo la tuve cuando fui irrespetuoso con mis mayores”, argumentaba.
“Yo ya estoy esperando a ese joven que va a tener razón como yo la tuve cuando fui irrespetuoso con mis mayores”, argumentaba. (Claudia Guadarrama)

México

Solía pensarse a sí mismo como "una figura molesta pero necesaria": durante más de seis décadas se dio a la tarea de escribir lo que opinaba sobre otros libros, aunque también se dio tiempo (pero no mucho) para la creación literaria. Sin embargo, se sabía y se asumía como un crítico literario de tiempo completo.

"El crítico tiene el compromiso de probar que sus juicios son correctos, que no habla de memoria sino que, por el contrario, sus ideas están respaldadas por la realidad estética de la obra que analiza. Por otra parte, tiene el derecho de decir lo que piensa tal como lo piensa, sin eufemismos, sin presiones, en voz alta y con toda la boca. Si yerra, que las letras mexicanas se lo reprochen; si acierta, que aplacen su sentencia de muerte y lo dejen vivir en paz sus contados días", escribía Carballo, quien falleció la tarde de ayer en su casa de Cuajimalpa, a menos de tres meses de llegar a los 85 años de edad.

Nacido en Guadalajara, Jalisco, el 2 de julio de 1929 como Manuel Carballo Chávez, nombre que se cambió legalmente por el de Emmanuel Carballo, Carballo frecuentó la poesía y la prosa narrativa; fue a partir de la madurez que decidió entregarse de lleno a la historia y la crítica literarias, aun cuando antes ya había realizado estudios de derecho en la Universidad de Guadalajara.

En la capital tapatía fundó revistas como Ariel y Odiseo, mientras que en la Ciudad de México fue secretario de redacción de la Revista Mexicana de Literatura.

Incluso en estos días en que también partió Gabriel García Márquez, Emmanuel Carballo solía recordar que estuvo entre los primeros que leyó el manuscrito de Cien años de soledad, lo que siempre le enorgulleció.

Una vida dedicada a los libros

Entre su vasta obra se pueden mencionar varios libros, desde Cuentos completos de José López Portillo y Rojas, hasta La novela mexicana del siglo XIX y La poesía mexicana del siglo XIX.

También se pueden destacar El periodismo durante la guerra de Independencia, La crítica literaria en México, Notas de un francotirador, el Diccionario crítico de las letras mexicanas en el siglo XIX, 19 protagonistas de la literatura mexicana del siglo XX y Protagonistas de la Literatura Mexicana.

Entre los múltiples reconocimientos que recibió se pueden mencionar el Premio Jalisco de Literatura 1990, el Premio Mazatlán 2006, Premio Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura 2006, Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2006 y la Medalla Alfonso Reyes 2008.

"Como crítico me sucederá lo que un día observó Alfonso Reyes: llegará un joven en el último barco y pondrá en tela de juicio todo lo que pensé y edifiqué y se pitorreará de mí. Y yo ya estoy esperando a ese joven que va a tener razón como yo la tuve cuando fui irrespetuoso con mis mayores", escribió Carballo.

De acuerdo con el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, el crítico fue "un gran hombre de letras, una de las memorias literarias mexicanas del siglo XX.

"Según me comentó Beatriz Espejo, iban llegando de Valle de Bravo y cuando bajó del coche le dio un infarto masivo y cayó en la casa. Para un homenaje encontraremos el momento más adecuado, ya lo hablamos con Beatriz", añadió.

En palabras del escritor Armando González Torres, Carballo fue un crítico muy activo, quien no se limitaba a dar certificados de actitud sino que apostaba por valores. "Protagonistas de la Literatura Mexicana me parece un libro muy importante porque eleva la entrevista a la categoría de crítica literaria, se convierte en un interlocutor y hace una apuesta canónica por la literatura mexicana", agregó.

Jorge Souza, director de la Maestría en Letras Jaliscienses que en Guadalajara ofrece la Secretaría de Cultura, colaborador de MILENIO Jalisco y cercano a Carballo, comentó: "Con su trabajo rescató gran parte de la literatura del siglo XIX y del siglo XX, a través de entrevistas con grandes escritores de América y México, además de que en sus memorias reivindica muchos aspectos del ámbito literario de Guadalajara dentro del panorama de la literatura nacional. Fue un crítico que tuvo una gran presencia nacional", explicó.

Los restos de Carballo, a quien le sobreviven, además de la también escritora Beatriz Espejo, sus hijos Emmanuel, Laura, Pablo y Francisco, serán velados hoy, a partir de las 10:00 horas, en el panteón Francés de San Joaquín.

En su propia voz

La literatura es cambio. Es como el agua, como un río; no debe repetirse dos veces: en instantes ha estado arriba y ha sido magnífica, pero no siempre está ahí; a veces se encuentra abajo, lo que la vuelve regular y, a veces, hasta mala o muy mala.

La literatura mexicana se desenvuelve dentro de un círculo vicioso burgués: la escribimos los burgueses, la leemos
los burgueses y la criticamos los burgueses. Todo queda en familia.

Muchas personas se quejan de que no fueron grandes escritores porque yo escribí una nota diciendo que no era bueno y que les dio tanta tristeza que ya no escribieron. La culpa no es de Carballo, es de su talento.