• Regístrate
Estás leyendo: Literatura: Guía Silenciosa de las Masas
Comparte esta noticia
Lunes , 24.09.2018 / 16:54 Hoy

Literatura: Guía Silenciosa de las Masas

De todas las formas de expresión humana, la literatura se deslinda del resto coadyuvada por una asombrosa singularidad: su vínculo con la eternidad.


Publicidad
Publicidad

De todas las formas de expresión humana, la literatura se deslinda del resto coadyuvada por una asombrosa singularidad: su vínculo con la eternidad.

Esa peculiaridad pareciera ser mimetizada por la pintura, que en vestigios cavernosos narra lo que a falta de licencia el vocablo alguna vez no pudo y la arquitectura, cuyas estructuras dotan de gallardía a las metrópolis milenarias.

Empero, ambas narrativas son fundamentalmente interpretativas mientras que la literaria está facultada para trascendentalizar de manera diáfana conceptos que se heredarán transgeneracionalmente e influenciarán tácitamente a culturas foráneas.

La lengua es la espada de la literatura, pues quien domina la lengua avasalla el pensamiento. Naciones enteras encontraron cohesión, identidad y hasta aspiraciones propias en torno a la lengua perfeccionada por sus más conspicuos ciudadanos.[OBJECT]

Sólo así se entiende la relevancia de Alighieri, Cervantes y Shakespeare en sus respectivas culturas. Sus voces aún nos susurran a pesar del tiempo. Es así como el apotegma, "Ser escritor es robarle vida a la muerte", adquiere relevancia.

Esto viene a propósito de la inédita rectificación en el modelo de negocios que imperó en Playboy por más de sesenta años, decantándose por la eliminación de sus imágenes de carácter explícito.

La medida tuvo efecto el pasado marzo y la justificaron declarando ganada su batalla contra los tabúes en torno al desnudo femenino y admitiendo su vulnerabilidad a la sobreoferta pornográfica en internet. La primera, una aseveración pretenciosa y parcial, la segunda, indubitablemente verídica.

Una publicación como esta, ciertamente no agencia la celebridad que llevó a su marca a convertirse en una de las más valiosas del planeta simplemente por mostrar mujeres desnudas, aunque fue un comienzo atinado.

Lo que realmente la distinguió del resto fue el haber promovido exitosamente un estilo de vida y apelado a los clientes aspiracionales. Si era o no un estilo de vida ideal tiene poca relevancia, simplemente hubo un público dispuesto a comprarlo.

Para ganar credibilidad, alojó a grandes autores como Gabriel García Márquez, Roald Dahl, Haruki Murakami, Ray Bradbury y Ian Fleming.

Entrevistó a personalidades como John Lennon, Malcolm X, Art Garfunkel, Martin Luther King Jr., entre otros. Desafortunadamente, es imposible disociar el estilo de vida lúdico promovido por Playboy del sexismo flagrante.

Algo a considerar es el hecho de que la revista se fundó en 1953, en un contexto en el que hombres educados en el arte de la guerra reestablecían sus vidas como civiles en una economía que los empoderaba.

En esas circunstancias, uno puede explicar que la revista encontrara en el sexismo y la sexualización femenina un terreno fértil para desarrollar su marca.

Esto no disculpa que el modelo fuese preservado hasta nuestros días, pero la emisión de un juicio certero requiere contextualización.

Difícilmente uno podría pedir un discernimiento acorde a los valores de un demócrata liberal del nuevo milenio en hombres de una época como la que precedió a dos guerras mundiales y es por eso que resulta tan significativo que la revista haya visto fi nalmente agotado su modelo de negocios.

Sí, es verdad que la gratuidad de la pornografía en internet, las restricciones publicitarias, la desaparición de un porcentaje de baby boomers quienes seguían siendo su núcleo más fi el e incluso los dating sites, son factores clave.

Pero también implica que ya en nuestros días son menos los hombres de países desarrollados los que están dispuestos a pagar para acreditar el estilo de vida que vende y el sexismo que acarrea.

Comienzan a concebir su masculinidad de una manera distinta y por ende, no se identifi can con la propuesta de Playboy. Encuentran en publicaciones como Men's Health o GQ un nuevo evangelio.

Un evidente cambio generacional se ostenta. Si es mejor o peor, las generaciones futuras lo habrán de juzgar. La literatura refleja las aspiraciones de una sociedad y la empodera en su búsqueda por alcanzarlas.

Entre más ambiciosas y sofi sticadas son las letras que persigue, más positivo es el refl ejo que se cierne sobre esa comunidad.

En conclusión, independientemente de lo que se lea, la lectura es a la mente lo que el alcohol a una fiesta. Por tanto, ¿a qué tipo de festejo queremos asistir?

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.