“Para mí la literatura es un destino”: Agustín Monsreal

El escritor yucateco presentará sus dos libros más recientes, Los pigmeos vuelven a casa y "Mamá duerme sola esta noche".
Sus géneros preferidos son el cuento, el haikú y la minificción.
Sus géneros preferidos son el cuento, el haikú y la minificción. (Diego Simón Sánchez)

México

La única vez que Agustín Monsreal estuvo alejado de la literatura duró muy poco tiempo: trabajó en una agencia de publicidad. Fuera de esa etapa, su vida y su mente suelen girar alrededor de algo relacionado con la literatura, no necesariamente con la escritura, dice a MILENIO el escritor yucateco, pero cuando menos con proyectos y con lecturas.

“Para mí la literatura no es una profesión ni un oficio ni un negocio: es un destino. Es algo que está en mí, dentro y más allá de mí; por eso es que, a pesar de las vicisitudes, de los tropiezos o de cualquier adversidad, la literatura es lo primero. Ahí me sostengo, porque al ser este destino, lo considero algo verdaderamente inevitable e insustituible: no puedo navegar en otras aguas que no sean las de la literatura”.

Arribó a los 75 años de edad, que ha celebrado con libros: Mínimas minificciones mínimas, Esto que pasa en mi corazón, Deslealtades del destino, Los pigmeos vuelven a casa y Mamá duerme sola esta noche, además del disco Cuentos para no dormir esta noche.

“No me veo trabajando en otra cosa que nos sea en algo relacionado directamente con la literatura. En este caso han sido talleres literarios, además de incursionar de vez en cuando en algunas columnas en periódicos y revistas, pero no como un modus vivendi, sino como un apoyo, un recurso más a disposición del trabajo literario”.

Monsreal no es de los que acostumbran quejarse: siempre ha tenido para vivir, nunca ha sido rico, nunca le ha faltado para comer, “la propia literatura me ha proporcionado todas las vacaciones que he necesitado. Aunque los golpes de la vida han sido tremendos, también las satisfacciones, los estímulos, los impulsos que he tenido gracias a la literatura”, dice el escritor.

“Es un tiempo totalmente dedicado a la literatura, no al hecho de escribir físicamente todo el tiempo pero sí de estar con la mente trabajando en algún proyecto, en algún texto, en algo que voy a terminar pase lo que pase”, dice.

Relación con el mundo

El cuento, el haikú y la minificción son sus géneros preferidos, en gran parte, dice, porque pueden acompañarlo durante el día y llegar casi completos al momento de tener una pluma en su mano, “y a la hora de sentarme a escribir eso ya está hecho, porque lo he estado escribiendo mentalmente durante un buen rato”, aunque depende de cómo esté en ese momento su relación con el mundo.

“A veces no traigo nada, pero empiezo a oír voces, circunstancias, situaciones, comentarios, veo expresiones, rostros que me atraen y empiezo a trabajar con mi propia memoria e imaginación, y comienzo a inventarle la vida a las personas que me rodean, y empiezan a surgir los trabajos. Me importa mucho meter el dedo en algunas de las formas de la condición humana”.

Dos ejemplos decómo la creación literaria es entendida por Monsreal son Los pigmeos vuelven a casa (Ficticia, 2016) y Mamá duerme sola esta noche (Jus, 2016), sobre todo en la parte del lenguaje.

“Lo difícil de la literatura es pelearse con un adjetivo, con alguna técnica en especial: antes que nada, el trabajo literario es un ejercicio gozoso. Si no disfruto el hecho de escribir, no sirve: ese ejercicio está muy por encima de cualquier circunstancia adversa”.

Acompañado por Eduardo Antonio Parra, Lauro Zavala y Marcial Fernández, Monsreal celebrará mañana sus 75 años, a las 12:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.