"El sistema es antinosotros", jóvenes entre la zozobra y la desesperanza

El Colegio de la Frontera Norte edita un libro sobre la cultura, los movimientos y las resistencias juveniles, y describe su crítica circunstancia como “juvenicidio”.

México

El libro El sistema es antinosotros. Cultura, movimientos y resistencias juveniles, coordinado por José Manuel Valenzuela, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), ofrece una serie de ensayos en donde especialistas y personas vinculadas a movimientos sociales dan cuenta de cómo en las últimas décadas han cambiado las nociones de identidad y desarrollo colectivo, para dar paso a una lucha con un sentido más individualista.

Las reflexiones tratan sobre las expresiones culturales de los jóvenes cuyo arco histórico inicia con el movimiento estudiantil de 1968, tanto en México como en otras partes del mundo, para llegar a expresiones como la Primavera árabe de Egipto o el #Yosoy132 en nuestro país.

Las referencias son abordadas para destacar cómo los colectivos juveniles actuales despliegan consignas, demandas, deseos y emociones encaminados a lograr un bienestar de vida que les permita ser ellos mismos, desvinculados de ideologías políticas, pues “el futuro para ellos nada tiene qué ver con las promesas de progreso hechas por los gobernantes; su presente, cargado de incertidumbre y aprehensiones, es lo que prefigura nuevas formas de estar juntos”.

El origen de este trabajo, editado por el Colef, la Universidad Autónoma Metropolitana y Gedisa, se encuentra en la década de los ochenta, relata el investigador, “cuando trabajé con grupos punks en Tijuana, Baja California y la Ciudad de México, en particular con los surgidos en la zona de Tacubaya. Ellos buscaban desarrollar una identidad propia y ser aceptados, pero esto no ocurría, así que comenzaron a protestar y a expresarse de manera creativa, aunque violenta en ocasiones: ‘nosotros no estamos contra el sistema, el sistema está en contra de nosotros’, es una de sus frases que más recuerdo”.

“El título es una referencia que encuentra similitudes con otros movimientos sociales posteriores. Ahora no son solo punks, hay muchas otras manifestaciones que convergen en la necesidad de reclamo casi con las mismas inquietudes y necesidades; los ejemplos los encontramos tanto en la llamada Primavera árabe como en los inconformes de España del Movimiento 15-M, o en Chile con la Movilización estudiantil, las cuales están lejos ya de los ideales revolucionarios —aunque no digo que ya no existan—, pues ahora se trata de la defensa del individuo y de la colectividad a la que pertenece”.

LAS REDES SOCIALES, NUEVO CAMPO DE BATALLA

El texto expone cómo las marchas y protestas han encontrado en redes sociales el escenario ideal para un tipo activismo global. “Las protestas actuales se generan como respuesta a las acciones económicas de los gobiernos, que son una inmoral ampliación de la desigualdad social. Esta situación deviene en la indignación de los jóvenes, pues ven cómo sus posibilidades de desarrollo disminuyen radicalmente; se han vuelto movimientos culturizados, en los que el obrero ha dejado de ser el eje del movimiento. Ahora son los estudiantes quienes conservan la acción social como recurso de expresión. El movimiento #Yosoy132 es un ejemplo de ello, pues lograron crear a un adversario concreto, a quien expresaron demandas de carácter social en busca de un mejor futuro”, nos dice Valenzuela.

Con la tecnología de su lado, lo jóvenes han logrado hacerse visibles a través de las redes sociales, “de nuevo el movimiento #Yosoy132 es un ejemplo claro, pues cuando las autoridades intentaron justificar lo ocurrido en la Universidad Iberoamericana, los 131 estudiantes participantes publicaron en sus respectivas redes sociales la credencial que los acreditaba como alumnos de esa institución privada, para desmentir el dicho de las autoridades en el sentido de que pertenecían a grupos externos.

“El libro busca generar reflexiones encaminadas a actualizar, por un lado, lo que ha ocurrido en las últimas décadas. En línea con el uso de internet, tenemos una versión que se puede descargar, para llegar al mayor número de personas. El alcance que pueda tener es algo difícil de considerar, pero ese es el reto de toda la academia en México.

“Como millones de jóvenes enfrentan incertidumbre por los efectos de una crisis social ampliada, que afecta sus condiciones de vida, expectativas de empleo y provoca decremento en su seguridad en contextos cada vez más violentos, el Colef consideró pertinente tener un libro como éste. Las condiciones tan adversas me han permitido acuñar el término ‘juvenicidio’, que se refiere al hecho de privar a las nuevas generaciones de la posibilidad de acceder a las facilidades para su desarrollo, en sentido figurado, pero también en el real, son innumerables los casos de asesinatos de universitarios. El texto es un análisis sobre los grupos sociales, en quienes no sorprende constatar la existencia de un fuerte desencanto, pues millones de jóvenes construyen su vida con zozobra y desesperanza; muchos han salido a la calle para expresar inconformidad con el modelo económico dominante”.