El Distrito Federal es un misterio: Héctor de Mauleón

Continúa sus indagaciones sobre la historia de nuestra urbe.
Su obra (Ediciones Cal y Arena, 2015) nos ofrece una serie de retratos de la capital del país.
Su obra (Ediciones Cal y Arena, 2015) nos ofrece una serie de retratos de la capital del país. (Cortesía Cal y Arena 2015)

México

La fascinación comenzó en su infancia, durante las obras del Metro, en especial de la Línea 2, en cuyo paso se encontraba algo de nuestro pasado, pero con el avanzar de los años, en Héctor de Mauleón se acrecentó ese interés por mirar la Ciudad de México a partir de las interrogantes que se resguardaban en su gente, en sus calles o en sus edificios.

"Siempre ha significado un misterio, una serie de preguntas sobre cosas que no hallaban respuesta: el mascarón de León que está en Madero y Motolinia siempre me intrigó y nunca encontré una respuesta de por qué estaba ahí, qué significaba, quién lo había puesto, hasta que un libro de Novo me dio la respuesta y me dijo que era la marca que habían puesto los antepasados para señalar la altura de la inundación de 1629, que dejó a la ciudad vacía por cinco años, porque el agua no se fue: el peor desastre, antes del terremoto de 1985, en la Ciudad de México."

Un enigma que vuelve a producir un libro: La ciudad que nos inventa. Crónicas de seis siglos (Ediciones Cal y Arena, 2015), en el que la historia de la ciudad se combina con el periodismo, los detalles curiosos con el ensayo, para ofrecer una serie de retratos de la capital del país, a partir de secretos que había resguardado a lo largo de las centurias.

"Saber, por ejemplo, que la primera cerveza se destapó en 1549, me dejó con los ojos cuadrados; o que el primer bolillo se hizo por accidente en 1522, tras el hallazgo de unos granos de trigo, y que el primer panadero fue uno de los conquistadores negros que venían con Cortés. Ver la historia de las primeras cosas que pasaron en la ciudad te da una perspectiva más completa de la urbe", explica Héctor de Mauleón.

Una fascinación que viene desde su infancia, cuando por las obras del Metro apareció la ciudad enterrada, y quienes vivieron ese tiempo se llenaron de historias sobre lo prodigioso que resultaba ver cómo aparecían templos, la barra de oro que encontraron frente a la Alameda, esculturas, cuentas de jade, las lanzas de la noche triste, los yelmos o los escudos.

"Y eso fue un shock para los niños de mi generación, porque no volvimos a mirar la ciudad de la misma manera, entendimos que debajo de cada casa podía estar enterrado algo."

Homenaje a la crónica

La ciudad que nos inventa. Crónicas de seis siglos viene de lo que Héctor de Mauleón define como "el polvo de las calles y de las hemerotecas", por lo que se trata de un libro mucho más cercano, para hacerlo caminó a la vieja Ciudad de México, entrando a sus rincones más apartados.

"Una ciudad a la que sí hemos dejado de observar. Hemos perdido la conciencia de lo que significan las cosas que habitan la ciudad. Nuestros abuelos todavía la sabían, pero llegó un momento en que todas las preguntas carecían de respuesta, porque uno de los grandes dramas que trajo el siglo XX con su fascinación por lo moderno y el hechizo del progreso fue la demolición de la memoria, arrojar al cuarto de los cachivaches todo lo que había habitado el pasado como algo inútil e inservible."

El volumen se integra con breves relatos, en un recorrido un tanto cronológico, sobre hechos que han marcado a la Ciudad de México desde 1509 hasta 2014, donde además de los personajes y los hechos históricos, se aparecen los cronistas que la han narrado a lo largo de más de cinco siglos, como una forma de reunir información que suele estar dispersa en muchos libros.

"Me pareció un ejercicio emocionante ir encontrando esos datos que brillaban como tejos de oro en distintas crónicas, en medio de párrafos muy aburridos de un cronista del siglo XVII o del XVIII, rescatar esos datos y concentrarlos en un solo libro, donde estuvieran todos los que han escrito sobre esta ciudad, como un homenaje a ellos y a ese trabajo de rescate que, en su momento, hicieron".

Sin embargo, la fascinación por el pasado de la Ciudad de México no lleva a Héctor de Mauleón a idealizarlo, porque si algo le han dejado ver los libros y las crónicas es que el momento más vivible para la metrópoli es, paradójicamente, el actual, el que pensamos como más caótico y asfixiante: "la ciudad era atroz, no aguantaríamos ese mundo donde las mujeres para salir a la calle se ponían un pañuelo empapado en perfume en la nariz; la ciudad de las epidemias, de los excrementos en las calles, de los animales pudriéndose bajo el sol, de los lodazales".

La ciudad que nos inventa. Crónicas de seis siglos se presenta hoy, a las 19:00 horas, con una conversación entre Héctor de Mauleón y Rafael Pérez Gay. Museo de la Ciudad de México (Pino Suárez 30, Centro Histórico).