“Un libro nunca va a poder parar una bala”: Etgar Keret

El escritor israelí afirma que si todo está bien, no se requiere un chiste; sin embargo, “cuando hay alguna cosa que sí se pone mal, entonces sale el humor negro”
“Como no soy suficientemente bueno en distintos aspectos de mi vida, lo que hago es escribir”, dice el autor de "Extrañando a Kissinger".
“Como no soy suficientemente bueno en distintos aspectos de mi vida, lo que hago es escribir”, dice el autor de "Extrañando a Kissinger". (Pedro Andrés/FIL de Guadalajara)

México

El nombre de Etgar Keret (Tel Aviv, 1967) ya forma parte de la tradición literaria israelí de los últimos años, con una apuesta muy especial: mirar a la vida cotidiana, con mucho humor negro, a fin de reflexionar acerca de la realidad.

Una manera de vivir y contar su entorno sin necesidad, asegura, de meterse de lleno a los conflictos que enfrenta su país: la idea es contar historias mucho más concretas, que no son esa gran foto de Israel, país que será el invitado de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que comienza el próximo sábado.

“En Israel han tenido siempre autores de los que se esperaba la gran novela sobre el país y, de hecho, muchos lo han hecho, pero ahora ya está cambiando: todo mundo esperaba que fueran sobre el país, sobre el conflicto de Israel-Palestina y, sí, salieron muchas que eran muy buenas, pero a mí me interesa más la narrativa contemporánea, la que se fija en historias más específicas de la vida, como un señor que tiene que sobrevivir de recoger basura o un tipo que le pega a su mujer.”

Autor de títulos como Extrañando a Kissinger, Un hombre sin cabeza,De repente un toquido en la puerta, Pizzería Kamikaze y, recientemente, Los siete años de abundancia—publicados en México por Sexto Piso—, Etgar Keret está convencido de que, en países con conflictos externos, el arte realmente no puede hacer mucho, no puede cambiar lo que pasa en el momento.

“Aunque sí es muy importante, no es el arma para cambiar la realidad. La literatura tiene un papel muy modesto: un libro nunca va a poder parar una bala, por más que sirve no puede acabar con el conflicto. La paz es una cosa que debe venir de la gente”, señala el escritor, quien aprovecha el humor negro como una manera de desprenderse de la realidad.

Incluso lo compara con la bolsa de aire de un automóvil: si todo está bien, no se necesita. Si en la realidad todo está bien no necesitas hacer un chiste, y “cuando hay alguna cosa que sí se pone mal, entonces sale el humor negro”, explica Keret, considerado uno de los protagonistas de la delegación israelí para la FIL de Guadalajara.

La escritura, una segunda oportunidad

En la actualidad el escritor promueve en nuestro país Los siete años de abundancia (Sexto Piso, 2013), un volumen de crónicas, y Keret en su tinta (Sexto Piso/DGP-Conaculta, 2013), una compilación de BEF de adaptaciones gráficas de algunos cuentos del narrador israelí.

“Como no soy suficientemente bueno en distintos aspectos de mi vida, lo que hago es escribir: si no soy tan honesto o tan reflexivo, a través de la literatura hago todas esas cosas. La escritura me da una segunda oportunidad”, dice Keret en entrevista con MILENIO.

La primera vez que estuvo en México, en 2007, logró una conexión muy fuerte con la gente y con sus editores, por lo cual ya le resulta muy especial venir a nuestro país, sobre todo porque existe una relación que no se genera con los grandes grupos editoriales, donde se dan más los asuntos de negocio, mientras aquí se lucha más para que la gente conozca el libro, “lo cual siempre me ilusiona”.

Acerca de la aparición de Los siete años de abundancia, Etgar Keret reconoce que la idea no era hacer un libro: cuando su hijo nació empezó a escribir fragmentos e historias sobre la experiencia, y no fue hasta que se murió su padre que se dio cuenta de que quería hacer un libro con estas historias tan familiares.

“Durante el proceso de escritura me di cuenta de que los textos sí eran para ‘alguien’, pero, al mismo tiempo, no quería que la gente sobre las que escribí los leyera. El compromiso fue que se publicaría en México, pero no en Israel, porque hay cosas muy íntimas y no me gustaría que la gente a la que le compro pescado, por ejemplo, conozca de mi vida”.

Se trata de un libro de crónicas más vinculado con las emociones, pero sin hacer a un lado una de sus certezas literarias: la vida cotidiana como el mejor espacio para construir la gran Historia.

Israel, polémico invitado

Desde que se dio a conocer el nombre de Israel como país invitado de la FIL Guadalajara, muchas interrogantes surgieron, relacionadas en especial con asuntos de seguridad. Las respuestas vendrán a partir de este sábado, con la apertura del encuentro editorial, pero en la parte netamente cultural todo está en marcha.

Casi siete mil títulos en hebreo son publicados al año por la industria editorial israelí; esas letras, según datos del Instituto para la Traducción de la Literatura Hebrea, han sido traducidas a por lo menos 72 idiomas, entre ellos el árabe.

Entre los escritores que estarán presentes en Guadalajara se encuentran A. B. Yehoshua (traducido a 28 idiomas), David Grossman (23), Etgar Keret (30) y Zeruya Shalev (23), si bien la delegación israelí será amplia, diversa y representativa de todas las generaciones y tendencias.

Otros invitados serán Ada Yonath y Dan Shechtman, ambos ganadores del premio Nobel de Química, además de que músicos de talla internacional como Ivri Lider (The Young Professionals), Erez Aizen y Amit Duvdevani (Infected Mushroom), entre otros, formarán parte del programa cultural.

Checa aquí un avance:

Keret uno

Keret dos