El libro impreso no desaparece, pero sí se transforma: Villanueva

“La Literatura constituye un instrumento imprescindible para la formación de los ciudadanos”, advirtió el secretario de la RAE.
El filólogo llamó a la prudencia antes de proclamar la muerte del libro.
El filólogo llamó a la prudencia antes de proclamar la muerte del libro. (Javier García)

México

Cuando apareció el fonógrafo, a fines del siglo XIX, el erudito Octave Uzanne advertía en la publicación El fin de los libros, que los cuadernillos de papel impreso, plagado, cosido y encuadernado bajo una cubierta portadora del título de la obra caerían pronto en desuso “como intérpretes de nuestras producciones intelectuales”.

La historia es recuperada por Darío Villanueva, secretario de la Real Academia Española (RAE), quien recordó que a más de un siglo de aquella profecía, el libro impreso goza de muy buena salud: “Nunca en toda la Historia se han escrito, impreso, distribuido, plagiado, robado, explicado, criticado y leído tantos”.

“La poderosa carga cultural y el arraigo del hábito de leer libros aconsejan prudencia a la hora de proclamar su muerte. Nuestra cultura tiene en el libro y en el leer el soporte y el fundamento de su pervivencia, así como el de toda paidea y de todo humanismo.”

En su conferencia de inauguración del Seminario “El idioma, cosa de todos”, que se llevó a cabo en el marco de la feria del libro Pública Expo Publica, albergada por el World Trade Center (WTC), el filólogo español reconoció, sin embargo, que las nuevas tecnologías han planteado múltiples modificaciones al universo del libro, tanto como objeto y como creación intelectual y estética”.

En su reflexión, Darío Villanueva —autor de títulos como Valle-Inclán novelista del modernismo, La poética de la lectura en Quevedo o Las fábulas mentirosas. Lectura, realidad, ficción— aseguró que los avances tecnológicos no necesariamente hacen tabula rasa de todo el pasado: “la imprenta de tipos móviles no erradicó para siempre el manuscrito; el cine no guillotinó al teatro; el teléfono no dio al traste con las cartas: la radio con la prensa escrita; la televisión con la radio…”

Pero más allá de todas esos problemas, para el académico español resulta fundamental centrarse en la gente de a pie, en la quiebra digital entre generaciones, que provoque “que dejemos de hablar un mismo lenguaje y, sobre todo, que dejemos de compartir protocolos comunes para el desarrollo del pensamiento”.

“La Literatura constituye un instrumento imprescindible para la formación de los ciudadanos en múltiples aspectos. Por supuesto, en el de su capacidad expresiva, que se está descuidando y que de ser desatendida definitivamente tendría consecuencias imprevisibles, porque el peor daño que se les puede hacer a las nuevas generaciones es, precisamente, la expropiación de su competencia lingüística.”

Y ahí, el libro se convierte en la gran herramienta para acceder al saber a través de las palabras, resaltó Darío Villanueva.

Reflexión sobre la lengua

 A lo largo del día, se ofrecieron diversas reflexiones acerca de la lengua, de los peligros que enfrenta en la actualidad y hasta del trabajo editorial que se lleva a cabo en relación con la palabra, donde Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), señaló que la educación, ni los libros de textos, “contribuyen al desarrollo de nuestra inteligencia, ni a la sensibilidad de nuestros educandos ni permiten que continúen aprendiendo por sí solos a lo largo de su vida”.

A lo largo del día se analizaron temas como “Lengua, escritura y edición”, “Horrores en el uso del idioma” o “La diversidad del español”, siendo una de las actividades fundamentales de la Expo Publica, con la cual celebra la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana su 50 aniversario y que se llevará a cabo hasta el 4 de mayo, en el WTC.