El libro digital alcanza a la universidad

La nueva generación de alumnos lee de otra manera, asegura la investigadora y catedrática Ana María Menéndez, de la Universidad Anáhuac México Norte.
Estudiante
(Mauricio Ledesma)

Ciudad de México

La cifra oficial más reciente de producción de libros de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) señala que en 2012 se produjeron más de 330 millones de ejemplares, de los cuales casi 124 millones pertenecen al sector privado, con alrededor de 24 mil títulos. En la parte de libros digitales fueron 2 mil 739 títulos, entre ellos mil 342 fueron científicos, técnicos o profesionales.

De alguna manera, eso demuestra que en nuestro país aún no existe la suficiente demanda de libros electrónicos, circunstancia que puede cambiar si en las universidades se promueven como algo más que una herramienta de aprendizaje.

La clave está en entender que la nueva generación de estudiantes lee de otra manera, asegura la investigadora y catedrática Ana María Menéndez, de la Universidad Anáhuac México Norte, para quien resulta necesario reconocer que el cerebro de los alumnos pasó de ser lector a navegador, por lo cual buscan más interactividad, tanto en su lectura educativa como en la de pasatiempo.

Con el propósito de conocer el estado del libro electrónico en el ámbito universitario, la especialista desarrolló una investigación entre 2011 y 2013 que le ha permitido conocer el desarrollo, cualitativo y cuantitativo, del sector, pero solo en el ámbito universitario, con énfasis en los títulos de ciencia y técnica.

Para ello tomó toda la base de datos de la Caniem de qué editoriales producían libros científicos y técnicos, la mayoría ubicadas en el Distrito Federal, a lo que sumó el directorio de la red de universidades, Red Nacional Altexto, la instancia que aglutina a todas las universidades públicas y privadas que tienen dirección editorial o departamento de publicaciones.

“En el 2011 entrevisté a 124 instancias privadas y universitarias, públicas y privadas, y en 2013 fueron 125: de ese número, solo tenían libro electrónico 29 editoriales, que son el 28 por ciento de ese universo, y no contaban con ello 72 por ciento. En 2013 se invierte el porcentaje: 70 por ciento las que sí tienen proyecto electrónico y las que no sólo 30 por ciento”.

DESCARGAS ILEGALES

La piratería es uno de los principales problemas de los editores, por lo cual Ana María Menéndez les preguntó qué pensaban al respecto, y a la pregunta de si los libros digitales o electrónicos permitirían que el asunto creciera, en 2011, 24 por ciento respondió que sería más fácil, mientras el año pasado sólo 10 por ciento pensaba eso.

“Han disminuido los temores con respecto al libro electrónico, aunque según datos que comentó la Caniem, hay 88 millones de descargas ilegales al año, desde tres páginas hasta un libro completo, y no todos los editores tienen candados adecuados para que no se pirateen el libro.

“Los editores tampoco tienen tan claro cómo manejar los derechos de autor; hasta hace cinco años, los contratos estaban hechos para libro impreso y algunos editores incluyeron una cláusula, pero no todos los autores están de acuerdo con que su libro pase en forma automática a la versión electrónica, hay editores que hacen dos contratos, uno para cada formato, pero todavía no hay tanta experiencia con respecto a eso”.

En la investigación, la catedrática de la Universidad Anáhuac se encontró con que una de las dificultades se relaciona con las ventas, pues solo 49 por ciento de las editoriales cuenta con tienda virtual propia, aunque 37 por ciento de los mexicanos compra en línea, lo que refleja que aún no hay una gran confianza para adquirir libros en línea, pues 22 por ciento del comercio internacional se mueve por esta vía.

“Se ha dado un crecimiento en el ámbito del libro electrónico científico y técnico, y seguramente será más, porque hay algunos títulos que son de origen multimedia, ya no solo es PDF el formato: hay obras de medicina que ofrecen ejemplos de investigación, imágenes y hasta videos. Una gran riqueza para los estudiantes”, a decir de Ana María Menéndez.

LOS FORMATOS: LA OPCIÓN

En cuestión de formatos, los libros se trabajan de manera mayoritaria en PDF, aplicaciones y el ePub, el cual se ha convertido en una de las opciones más seguidas por las editoriales universitarias. Las salidas de las obras se dan ya sea a través de la página web de las editoriales, de las librerías y, en especial, a través de Open Access, explica la catedrática de la Universidad Anáhuac México Norte.

“Muchas veces universidades tienen convenios con librerías comerciales porque tienen problemas en la comercialización y distribución de sus libros; ahora se pueden ver en forma gratuita los libros que tienen los institutos de investigación: los suben a la red para que lo pueda ver cualquiera.”

El Open Access lo manejan las mismas instituciones educativas, porque tienen el deber de difundir las ciencias y la técnica, uno de los tres deberes que tienen las universidades: la investigación, la docencia y la difusión de la ciencia y la cultura.