El librero del poeta

Escolios.
Jorge Fernández Granados
Jorge Fernández Granados (Especial)

Ciudad de México

El poeta crítico es una figura privativa de la modernidad, cuando el autor comienza a evaluar, explorar y escudriñar su propio instrumento de trabajo. El poeta crítico asimila la poesía de manera múltiple, en lo emocional, pero también en lo intelectual y en lo técnico. Puede decirse que el poeta crítico acumula en su librero, más que títulos de poesía, un conjunto de poéticas paradigmáticas, acervos de recursos retóricos, proyectos de vida y personajes entrañables. Por lo demás, con sus lecturas, el poeta crítico busca, a menudo, fijar su autorretrato y detectar las huellas de su propia obra. El fuego que camina del poeta Jorge Fernández Granados es un libro que reúne ensayos y semblanzas sobre 17 autores hispanoamericanos de distintas épocas que van desde Luis Cernuda, José Ángel Valente, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Jorge Eduardo Eielson y Alejandra Pizarnik hasta Ramón López Velarde, Jaime Sabines y José Emilio Pacheco. En su catálogo, Fernández incluye a poetas célebres o de culto; a experimentales, radicales o testimoniales. Cada ensayo está bien contextualizado y resulta autosuficiente; sin embargo, el conjunto tiene vínculos y continuidades y sugiere tanto un tributo a la lengua como una especie de plano íntimo de la poesía contemporánea en español. 

En muchos casos, estos autores han impulsado una industria académica a su alrededor; sin embargo, la lectura de Fernández Granados no busca presumir competencias académicas, ni alterar el canon, sino internarse en la naturaleza de las emociones (la melancolía de Cernuda o el mal del ser de Brines) o en los mecanismos creativos (las fecundas paradojas de la insularidad universal y el sistema de pensamiento poético de Lezama Lima o del silencio como adición poética de Valente). Aunque los ensayos están sólidamente fundados, no hay el menor asomo de jactancia y su estilo es de una cordial e inteligente sencillez. Más que aventurar teorías o desplegar métodos críticos, Fernández  indaga en su autor con medios más modestos pero reveladores que consisten en describir las atmósferas de su poesía, interesarse en el hilo anecdótico de los poemas o administrar, con delicadeza y don narrativo, algunos datos biográficos. La capacidad de introspección de Jorge Fernández es tan amplia como su discreción: no irrumpe, se interna sutilmente en la obra de sus poetas y, más que un juicio, ofrece el testimonio de una familiaridad largamente decantada. Con esta incursión en su librero más secreto y predilecto, Fernández propone la lectura como un arte de la amistad, un acercamiento humano que requiere del tacto, la inteligencia, la lealtad, la perseverancia, el afecto y la crítica. Fernández comparte el fulgor de estos autores luminosos por sus afinidades intelectuales, por su apertura de rumbos y por sus analogías emotivas. Son aproximaciones íntimas, modestas, minimalistas, que no pretenden decir alguna última palabra, sino abrir la conversación.