ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Roger Bartra Antropólogo y sociólogo mexicano

El libre albedrío es un bien escaso pero existe, conforme avanzan los procesos civilizatorios el margen se amplía, asegura Roger Bartra. 

“El libre albedrío es fruto de la cultura”

Roger Bartra
Roger Bartra (Javier García )

México

¿La cultura nos hará libres?

Nos ha hecho libres y nos seguirá haciendo libres. El libre albedrío es fruto de la cultura y las leyes simbólicas que desarrollamos.

Pero usted ha escrito que el margen de la libertad es estrecho...

Hay limitaciones innegables de carácter genético y biológico. El libre albedrío es un bien escaso pero existe, conforme avanzan los procesos civilizatorios el margen se amplía; la singularidad es que coexiste con determinaciones económicas y biológicas.

¿A usted qué lo libera?

Escribir, aunque a su vez es un juego con reglas estrictas. Es un ejercicio peculiar porque combina las reglas con la libertad de elección.

¿No se siente presa del conocimiento?

No. Los impulsos por descubrir cosas no son iguales en todos los humanos. Hay diferentes tipos de curiosidad. Unos son buenos para la ciencia otros para la carpintería.

Usted es hijo de escritores, ¿podríamos decir que ya estaba determinado genéticamente para su actividad?

Tiene razón, a lo mejor ya estaba escrito, sin embargo sí recuerdo haber elegido dedicarme a la investigación y a la escritura. Fue algo gradual, no lo decidí de manera súbita.

Curiosamente en la misma promoción que a usted, le dieron el Premio de Ciencias y Artes a Paul Leduc, con quien hizo algo de cine.

Sí, en una época me interesó muchísimo el cine y me hice amigo de Paul Leduc, incluso me pidió que escribiera el guión de su película Etnocidio. Han sido colaboraciones pequeñas en realidad.

La melancolía es uno de sus temas, ¿es una proyección personal?

No, para nada. Al investigar el carácter del mexicano descubrí que la idea de la melancolía, una suerte de sufrimiento que está a medio camino entre la enfermedad mental y el sentimiento, es parte de su carácter. Es curioso porque los portugueses, alemanes y franceses también la tienen como parte fundamental de su personalidad. De ahí nació mi interés por el cerebro.

¿Qué es lo más sorprendente del cerebro?

Que es un órgano capaz de entenderse a sí mismo. Es la parte que consume más energía del cuerpo humano, el problema es que lo usamos poco inteligentemente.

¿Cómo se puede ser de izquierda y a la vez crítico con ella?

Nací siendo de izquierda porque soy hijo de refugiados del franquismo. Nacer en México fue un hecho político y de izquierda. Sin embargo, hoy está en una situación paradójica: es una de las tres fuerzas políticas, pero a su vez es un espacio fragmentado y sometido a corrientes reaccionarias.

¿Es compatible la libertad con la política?

Sí, muchas de las libertades que gozamos se las debemos a la política. Aunque también le debemos limitantes terribles, digamos que es un campo contradictorio.

¿El determinismo reconforta?

A algunas personas sí. Sienten que no deben decidir y las tranquiliza dejarse llevar, sin pensar demasiado.

¿Cree en el instinto?

No creo en el instinto, no sé que es. Hay tendencias naturales o inclinaciones, si tengo hambre como, si tengo apetitos sexuales intento satisfacerlos.