Las letras, sin favorito único en el Mundial

Entre escritores consultados no predomina un solo equipo, las preferencias se reparten de forma mayoritaria entre Argentina, Brasil y otros.
 “Mis favoritos: Alemania, Italia, Argentina y Uruguay, pero mi superstición para este torneo se llama Bélgica”: Javier García-Galiano.
“Mis favoritos: Alemania, Italia, Argentina y Uruguay, pero mi superstición para este torneo se llama Bélgica”: Javier García-Galiano. (Bruno Kelly/Reuters)

México

De acuerdo con datos de casas de apuestas, Brasil es el equipo favorito para ganar la Copa Mundial. Alrededor de 120 analistas financieros consultados por la agencia Reuters también tienen a la selección brasileña como favorita para obtener su sexto título mundial, muy por encima de Alemania y Argentina. En lo que ya varían mucho las apuestas es en el posible subcampeón.

En las letras mexicanas el gusto por el estilo de juego decide al representativo que podría ganar el campeonato: entre los escritores y editores consultados no hay favorito único, se reparte de forma mayoritaria entre Argentina y Brasil, sobre todo por ser el país sede, pero también hay quien apuesta por un caballo negro, Bélgica, o quien piensa en México.

A los consultados se les planteó qué equipo es su favorito para ganar el campeonato y por qué, además de qué papel jugará México en la justa deportiva. Una oportunidad para sacar de su infancia —dice Juan Villoro— su gusto por el deporte, aunque no necesariamente por todo lo que hay alrededor de un Mundial.


Juan Villoro
(Brasil)

Brasil tiene la ventaja y la desventaja de ser el país sede: el apoyo y la presión para ganar. Hizo una magnífica Copa Confederaciones, pero es posible que desemboque en un nuevo maracanazo. Para ellos el segundo lugar sería decepcionante. España ha dominado el futbol en los últimos años; algunos de sus jugadores están en estado de prejubilación, pero tienen un par de jóvenes de primera final. Argentina es el mejor equipo de la media cancha para arriba y dependerá mucho de la inspiración de Messi. Alemania llega con una generación que ha crecido junta, tiene el mejor juego de conjunto y una determinación que le puede permitir, incluso, sobreponerse al calor y la humedad. Son los candidatos lógicos.

La fase eliminatoria de la selección mexicana fue ridícula y El Piojo no ha tenido tiempo de preparar un equipo. En su último partido amistoso aún estaba probando la alineación. Nuestro grupo no es el más difícil pero resulta bastante incómodo. El primer partido será decisivo; un empate o una derrota nos dejarían fuera y la presión de ganarle por primera vez a un equipo africano en competencia oficial va en nuestra contra. El mejor jugador mexicano del momento, Carlos Vela, quedó fuera y los cambios de técnicos no ayudaron. Miguel Herrera ha metido sensatez y entusiasmo al equipo, pero ahora necesita la asesoría técnica de la virgen de Guadalupe. Creo que el anhelado quinto partido es ya un sueño ruso para el próximo Mundial. Pero nunca se sabe: en cuanto empieza el campeonato, se acaban las razones y sólo quedan las supersticiones. En lo que más se parece el futbol a la religión es en la certeza de que los milagros existen.

Xavier Velasco
(México)

Mi candidato es la selección mexicana, porque mientras siga ganando hay fiesta, nada más. El futbol me da igual, pero eso sí me parece importante.


Luis Miguel Aguilar
(Argentina)

Mi favorito es México, pero creo que va a ganar un equipo americano por lo que se ha cumplido siempre (la única excepción, Suecia 58; campeón, Brasil): en Europa ganan los europeos y en América los americanos. Estaría entre Brasil y Argentina. Y ahora: si los dioses del futbol existen puede ser el Mundial de Messi. Excepto Pelé (y aunque a él también, en cierto modo: fracasó en 66, triunfó en 70; y de Cruyff no sabemos: no ganó en 74, en 78 no quiso ir a Argentina), los dioses les han negado a las estrellas del futbol un Mundial para concedérselos al siguiente: Maradona, no en 82, sí en 86; Ronaldo, no en 98, sí en 2002. En 2006 y 2010 no hubo “estrella” sola. Para este 2014 se dirá que también puede ser Cristiano Ronaldo: 2010, no; 2014, sí. Pero insisto en que es Mundial para equipo americano. Entonces: Messi, 2010, no; 2014, sí.

El papel de México será el mejor de su historia. Eso digo yo. Pero lo importante será ver qué dicen el Tarot y el I Ching próximamente (espero) en esta misma sala, un día antes de la inauguración.

Jorge F. Hernández
(España)

Me gustaría que cualesquiera de los equipos que llevan ya una sola estrella de campeón lograsen volverse bicampeones: Francia, Inglaterra y España. No estoy muy convencido de que ya sea tiempo para aumentar la lista de los “ocho pasajeros” que son campeones (Uruguay, Brasil, Alemania, Argentina e Italia y los tres ya mencionados), por lo que no creo ni deseo es que México alce la Copa. Me gusta imaginar que Bélgica o cualquier equipo como incógnita insólita llegase a la semifinal y cambie el cuadro de los terceros o cuartos lugares que honran a los Mundiales desde su fundación. En resumen: deseo que gane España y que haya otro maracanazo de lágrima batida, pues la samba de veras y el bossa nova que más llega al alma tiene que tener saudade o por lo menos dolor en su ritmo…. si no, es pura batucada.

“Aunque deseo un desempeño digno y de alta calidad en rendimiento, profesionalismo, actitud deportiva y chispas de genialidad en el equipo de México, me avergüenza que haya quienes suponen que el equipo verde (y ahora, ridículamente naranja) pueda ganar la Copa FIFA o que la merezca. No merece más que un quinto (y milagroso) partido la selección que entró en último y penoso lugar, insuflada por la mercadotecnia y la corrupción rampante de una federación mentirosa, impune e intocable.


Juan Domingo Argüelles
(Alemania)

Por la calidad del futbol que tiene. Pienso que va a ser la primera vez que un europeo obtenga el campeonato en el continente americano. Ni España tiene con qué refrendar el campeonato, ni Brasil conseguirá el trofeo en su casa. Extrafutbolísticamente esto será justicia poética: los brasileños no solo viven para el futbol y para el carnaval: necesitan justicia social.

El papel de la selección del Piojo y de las televisoras (que no de México) será ridículo, porque ya es ridículo. Sobrevivieron por accidente y luego, para pasar al Mundial, le ganaron a una selección que no juega absolutamente a nada y nos quisieron vender eso como una hazaña. Se dice que en el futbol no se juega el destino de la patria, pero ahí está Peña Nieto ¡pidiéndoles el campeonato! Esto es no tener idea de la realidad o, aun teniéndola, practicar la típica demagogia priísta: el engaño con los buenos deseos. Me molesta el patrioterismo, sea en futbol o en lo que fuere. A mí no me afectan en absoluto las derrotas del equipo mexicano, porque juegan un futbol horrible, y en cambio disfruto que el ganador sea el equipo que practique el futbol más bello, práctico y exquisito.



(España)

Todo parecería indicar que Brasil lleva las de ganar, por su futbol y por la pasión que despierta en todo el país, pero ante los conflictos sociales y económicos que lo aquejan , me temo que los hinchas perderán fuerza, ánimo y equilibrio para apoyar a su propio equipo. Quedan entonces España y la inevitable Alemania. Vistas así las cosas, le voy a España.

Qué más me gustaría que México pasara a cuartos de final. Pero si sigues la liga europea y la liga mexicana te das cuenta de inmediato que nuestro futbol es todavía lento, inseguro e ineficaz. Me daré por bien servido si pasamos a octavos de final. 


Javier García-Galiano
(Bélgica)

Aunque quisiera que se cumpliera el adagio que sostiene que “el futbol es un juego que juegan once jugadores contra once y siempre gana Alemania”, sospecho que el campeonato de Brasil abundará en imponderables que pueden derivar incluso en la suspensión de ciertos juegos y en que el torneo lo gane una selección inverosímil: en la cocina, como en la literatura, como en la lujuria, y en el futbol no hay secretos, por lo que mis favoritos son los de siempre: Alemania, Italia, Argentina y Uruguay, pero mi superstición para este torneo se llama Bélgica.

Creo que no habrá sorpresas y que el régimen de castidad que han impuesto Miguel Herrera y Ricardo Peláez entre los futbolistas mexicanos durará pocos días.

Marcial Fernández
(México)

El juego, cualquier juego, no es otra cosa que un ritual que simboliza actos de sobrevivencia ancestrales, y los mexicanos son unos sobrevivientes natos de sí mismos y de los ejércitos extranjeros. Y si el deporte es un espejo de un país, México ya ganó la gesta futbolística más importante de la historia reciente: la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, derrotando en el mítico estadio de Wembley a la no menos mítica selección de Brasil. Y si eso sucedió con una selección menor, ningún equipo del orbe tiene idea de lo que enfrentará contra la selección mayor mexicana, un conjunto impredecible que combina experiencia con juventud, rudeza con duende y que posee tanto en sus jugadores que militan en Europa como en los que juegan en sus equipos locales o, es más, en los que ni juegan —tal como es el caso de Javier El Chicharito Hernández—, la fórmula secreta para levantar la Copa Mundial de la FIFA en el Estadio de Maracaná.


Alejandro Toledo
(Brasil-Argentina)

Por historia, los Mundiales que se han jugado de este lado del planeta son para los sudamericanos. Entre Brasil y Argentina podría quedar la copa... Aunque las predicciones suelen fallar. Los escritores y los periodistas somos historiadores, no adivinos. Lo más interesante de este torneo, me parece, es la forma como la sociedad brasileña está asumiendo el reto, la reflexión paralela sobre la situación económica y social que se está dando, lo que se gana y se pierde al organizar torneos de este tipo, y cómo esta reflexión puede provocar algunos enfrentamientos. Se dice que el futbol es un gran distractor, pero también ha llegado a convertirse, como quería Albert Camus, en un medio para conocer al hombre. Lo conoce uno en la cancha, por sus hazañas, pero también fuera de ella, en donde hay fiesta y drama. Eso se da ahora sobre todo en estos niveles extremos que son las Copas del Mundo. Habría que ver cuál va a ser la gran final de este asunto.

Decía Shakespeare, creo, que el hombre es capaz de grandes hazañas, pero a menudo está más cerca de las bestias. Eso pinta muy bien a la selección nacional: puede rozar la gloria o simplemente hacer el ridículo. Es una moneda lanzada al aire, águila o sol. La furia en la zona técnica del Piojo Herrera podría producir el milagro; o quedar solo en un triste espectáculo alterno de un entrenador novato con muchas cosas por aprender.

Pedro Ángel Palou
(Brasil)

Independientemente del gran equipo con que cuenta Brasil, es anfitrión y existe, además, una coyuntura especial: los problemas sociales del país pueden mejorar con el triunfo de su selección, para lo que van a tener el apoyo incondicional de su afición, que de paso disminuirá su crispación, mejorará el ambiente para las inminentes elecciones presidenciales y un mejor camino a los Juegos Olímpicos, de los que también es sede.

En cuanto al Tri, faltando 10 días todavía se hacen experimentos, no hay cuadro titular, ¡como si tuviéramos más de 10 jugadores a nivel internacional!, la defensa no sabe marcar y es flexible ante la velocidad adversaria… pareciera, ante lo mediático que rodea al tricolor, una tradición, pero la realidad es una hasta hoy.


Antonio Calera Grobet
(Brasil)

Aunque quisiera que ganara España, creo que ganará Brasil. Ningún equipo europeo ha ganado una copa en el continente americano. Y Brasil viene de ganar la Confederaciones a España. Ya le sabe jugar. Además no podría jamás asimilar el sufrimiento del pueblo brasileño si no es así. Eso sería peor que una nueva versión del maracanazo que le propinó Uruguay en la copa mundial de 1950. ¿Te imaginas el duelo? Todo el sacrificio del pueblo, la inversión del gobierno a escalas de un corporativismo inhumano y que a ello deba sumársele que los niños o los viejos no verán alzar la copa en su país. Sería el peor trauma para un pueblo que nos enseñó a bailar samba y jugar futbol al mismo tiempo. 

México tendrá el peor papel de la historia. Nadie conecta con ella. Lo que nos recuerda que la belleza nacerá legítimamente o no nacerá. No se puede decretar la comunión con un equipo, lo simbólico de un pueblo con su equipo, con base en billetazos. Se requiere amor. Como cuando uno, como pueblo, ama a un grupo musical, uno ama a una actriz, a un boxeador o marchista. No debimos haber ido al Mundial deportivamente hablando, y por estar ahí, sin espíritu deportivo, sin poesía, nos vamos a arrepentir toda la vida. Por qué los jóvenes han ganado dos campeonatos del mundo y quedado en un tercer  lugar en otro? Porque no han sido corrompidos por el poder, por la mezquindad del dinero, por el México diabólico que nos domina. Espero que nos goleen los tres equipos. Así tal vez podamos empezar de nuevo.