Carrington y Leduc, una historia de amor y guerra

Leonora Carrigton tuvo una relación especial, forzada por la guerra pero real, con el poeta mexicano Renato Leduc, con quien viajó de Europa a México en 1941.
Retrato de Leduc (Fernando Leal) y Autorretrato de Carrington
Retrato de Leduc (Fernando Leal) y Autorretrato de Carrington (Especial)

Ciudad de México

Es sabida la historia de la huida de Leonora Carrington de la Segunda Guerra Mundial en 1941, del brazo del poeta, bohemio y diplomático mexicano, Renato Leduc.

Leonora venía de una relación “loca” con el pintor surrealista Max Ernst, a quien había seguido desde Londres y con quien vivió en París en el epicentro del movimiento surrealista, pero hacia finales de 1940 Ernst fue arrestado por ser judío.

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Leonora huyó a España cruzando los Pirineos y entró en una crisis que la llevó a un hospital siquiátrico en Santander. La pintora refiere esta aterradora experiencia en su libro En bas, —Abajo oDown Below—. Al salir del hospital, la embajada de México en Portugal le brindó asilo y ahí conoció a Leduc.

Tras conocer el alma surrealista de los mexicanos, Carrington decidió permanecer en la que sería finalmente su patria.

Renato llevaba casi nueve meses como diplomático en Inglaterra y Francia, pero al inicio de la guerra ya no pudo regresar y se trasladó a España y Portugal. Los diplomáticos mexicanos intentaron sacar a Leonora de Europa, pero no encontraban la manera. La única forma posible era como esposa de un mexicano, así que se casó con Leduc y apenas pudieron escapar de Europa en 1941, en uno de los últimos barcos que dejó el viejo continente antes de la debacle nazi.

Llegaron a Nueva York y lo que parecía un matrimonio por necesidad se convirtió en una amistad y un amorío prolongado. En Nueva York permanecieron un tiempo y en 1942 compraron un auto para viajar por carretera hasta México.

Leonora se reencontró con Ernst en Nueva York, pero su “amor loco” había terminado. En el viaje a México pareció acentuarse su tendencia surrealista, por ser ésta “la tierra de la belleza convulsiva y los delirios comestibles”, como la calificó André Breton.

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En la Ciudad de México, se instalaron en un hotel barato de la colonia Tabacalera. Mientras él buscaba trabajo, ella lo esperaba horas interminables en el café Los Pericos, donde conoció el “alma surrealista” de los mexicanos. Teniendo otras opciones de vaje, Carrington decidió entonces permanecer en la que sería finalmente su patria.

Vivió con Renato durante un año, hasta el final divorcio de 1943, punto final de una intensa aventura de amor y guerra. Cuando Elena Poniatowska entrevistó a Leonora, ésta le dijo, medio en broma medio en serio, que Leduc había sido “el amor de su vida”. Por su parte, el poeta Leduc le escribió a Carrington:

“Yo vivo de lo poco que aún me queda de usted. Su perfume, su acento, una lágrima suya que mitigó mi sed”.


AG