Cholombianos, herederos del chicano y lo tropical

Los punks de Monterrey en la lente de Amanda Watkins: de un extraño híbrido a una subcultura de estética original

Dícese que un cholombiano es aquel regiomontano que ha generado un vínculo especial con la cultura tropical de Colombia por su inefable afición hacia la cumbia, género popularizado en algunas zonas de Monterrey a finales de los años sesenta y que se ha mezclado con la estética del malandrín cholo chicano llegado de Los Ángeles. El resultado fueron atuendos compuestos por tenis, camisas hawaianas y pantalones holgados personalizados y confeccionados generalmente por propia mano, además de escapularios gigantescos donde las figuras religiosas son reemplazadas por su nombre, colonia y pandilla, para que durante la fiesta el sonidero en turno lo identifique y le pueda mandar un saludo.

Cuando la diseñadora de modas inglesa Amanda Watkins, quien llegó al norte de México a impartir clases de moda en la Universidad de Monterrey, los vio por primera vez mientras descansaban a orillas de un río durante una calurosa tarde de sábado, quedó tan impresionada por su estilo único, “cool y mexicano”, que decidió hacerse de una cámara y dedicarse a “cazarlos” por toda la ciudad.

Durante cinco años Watkins documentó a los “punks tropicalizados”. Para ella eran las personas más interesantes de una ciudad como La Sultana del Norte. Además eran muy accesibles, siempre posaban entusiasmados, “haciendo signos con las manos y adoptando posturas particulares”.

Algunas fotografías producidas durante aquellas noches de fiesta cumbianchera, junto con otras muestras de su cultura como vinilos, gorras y escapularios, se exponen en la muestra Cholombianos, que desde el 19 de mayo y hasta el 28 de agosto presenta, en el Museo de la Ciudad de México, el sabor cholotropical de la capital de Nuevo León.

¿Qué compone la exposición?

La exposición cuenta con muchas de las fotos que tomé durante los cinco años que los estuve documentando, así como imágenes de otras personas de diferentes épocas. También están los escapularios que ellos mismos hicieron, prendas de vestir y muchos otros elementos de la cultura cholombiana que recogí. Es una verdadera cápsula del tiempo sobre un periodo muy creativo de una subcultura que con suerte será apreciada por lo que es.

¿Cómo diste con los cholombianos?

Cuando vi a estos tipos por primera vez solo había estado en México por unas pocas semanas, inmediatamente quedé intrigada por ellos. Antes vivía en Londres y el cambio para acá me encantó: me fascina el streetstyle y allá siempre me la pasaba tomando fotos de gente en las calles, pero ver a estos chicos, los cholombianos, fue tan refrescante que hicieron a un lado lo que para mí estaba sucediendo en Londres, esto era más excitante y original.

¿De qué forma fue tu interacción con ellos?

Al principio era bastante cautelosa, me advirtieron que ir al centro por la noche podía ser un poco arriesgado. Por un lado, estaba segura de que eran jóvenes inofensivos, pero por el otro, estaba el problema del narco. Sin embargo, no pasó mucho para decidirme, pues al final solo eran jóvenes locales pasándola bien. Quizás se peleen, pensé, pero eso es algo normal en una concentración de chicos pertenecientes a una subcultura machista de la clase trabajadora,

Los chavos son unos pavorreales totales. En Inglaterra las mujeres somos muy seguras de nosotras en cuanto al estilo, y fue culturalmente muy diferente para mí ver que los cholombianos, junto con la escena vaquera del norte de México, con sus acciones y vestimenta querían demostrar una especie de hombría, que son muy machos. Su cabello es estupendo, tan extraño, pero aceptable en su mundo, por lo que las cabelleras eran cada vez más osadas. Sin embargo, son bastante elusivos, realmente tuve que buscarlos. Todo es acerca de esa experiencia, y fue genial, el placer que ponen en cada elemento de su cultura es realmente inspirador.

Como diseñadora de moda, ¿qué me puedes decir sobre sus atuendos?

Expresarse a través de la ropa durante la juventud es un rito de pasaje; me pareció que eran muy patrióticos con todos esos elementos en su ropa provenientes de su herencia cultural, y la parte moderna del look lo hace súper cool. La conexión que tienen con Estados Unidos es evidente: el flujo migratorio al que están expuestos estos chicos de clase trabajadora ha hecho que evolucionen y hagan una apropiación de la imagen del chico malo gánster hip-hopero, que en ellos luce divertida.

Una parte fundamental de todo su aspecto es la personalización, eso es algo que siempre me ha sido de gran interés: es tan personal cuando tú mismo haces las cosas. Así es como ellos consiguen la mayoría de su ropa y escapularios; también se apoyan en sus familias y amigos. Cualquier método es aceptable siempre que tengas el look.

Creo que las culturas de lugares más económicamente pudientes han perdido aquella sensación de poder que tienes cuando tú fabricas tus cosas. La gente le ha puesto demasiada importancia a comprar marcas por el estatus que puedas obtener. Los cholombianos no poseen el dinero para comprarse ropa de diseñador, pero el ver sus versiones únicas hechas a mano me impresionó realmente. Colecciono libros de fotografía y amo sumergirme en las galerías y museos para ver las exhibiciones de cómo la gente, en diferentes eras y lugares, vivía y se expresaba mediante su forma de vestir. Estos cholombianos son realmente algo único.

¿En qué consiste su peculiar peinado?

Los chicos se dejan crecer la parte delantera del cabello y usan mucho gel para fijarla, el efecto final es el de dos patillas inmensas pegadas totalmente a la cara, y a menudo éstas rebasan la barbilla. También se rapan la parte trasera de la cabeza dejándola casi pelona y la personalizan con colitas de caballo, trenzas o mechones alrededor de la nuca. El estilo tiene infinidad de variantes, donde cada uno de ellos muestra su maestría, e inclusive les inventan nombres a los peinados. En el caso de las chicas, sus peinados son femeninos y tradicionales, no experimentan tanto, pero las ligas para el cabello personalizados son lo popular.

En 2011 noté que se estaban cortando las patillas; al preguntarles la razón me dijeron que el ejército y la policía eran quienes se las estaban cortando. Su aspecto los hacía vulnerables ante ellos, pero me parecen muy valientes por llamar la atención.

¿Qué te pareció la escena cholombiana?

Al principio me daba un poco de miedo ir yo sola a las fiestas y a los bares; además, el sistema de clases en México está tan dividido, que fue otras de las razones que al inicio me hicieron sentirme intimidada. Con el tiempo hice algunos amigos: Wylly de la Granja, Pelón de Buenas Aires y Beno de la Reforma, fui por todas partes con ellos. Yo era el único extranjero ahí y fue genial hacer una inmersión en una escena latina que de otro modo me hubiese sido inalcanzable. Fue alucinante ver a estos chicos súper cool todos vestidos y bailando en un enorme círculo, “la rueda”, con sus novias durante toda la noche. Aquello era muy inclusivo: bailar y chocar los unos con los otros fue divertido.

Los lugares adonde fui tenían fuertes zumbidos, eran electrizantes, la atmósfera te absorbe desde el momento de llegar afuera del club, y las cumbias siempre eran muy ensordecedoras y en vivo. La dinámica ahí, básicamente, consistía en ver y ser visto bailando. El estado de ánimo que se da en las fiestas es bastante intenso.

¿En algún momento sentiste peligro por algún motivo?

Sin duda, en algunos momentos daba un poco de miedo asomarse por lo que sucedía en ese tiempo, como los tiroteos ocasionales en los bares de Monterrey, pero afortunadamente no pasó cuando yo fui y los balazos nunca eran producto de los cholombianos. El mood es bastante underground; algunas zonas eran un poco turbias, pues la zona roja y los antros gay quedaban muy cerca. Y ahora que lo pienso, fue de alguna manera muy similar al Soho de Londres.

¿De qué forma son vistos por los otros habitantes de Monterrey?

La forma y lo que vistes afecta cómo te sientes y la manera en que la gente a tu alrededor te trata. Para ellos era a menudo una experiencia negativa estar fuera de su burbuja, gracias, entre otras cosas, a la guerra contra las drogas. Ellos están conectados, posiblemente, pero más en su imaginación en el sentido de que son rebeldes y muy notorios, y ésa sensación de que están declarando algo con su estilo es muy poderosa.

La imagen negativa preconcebida que las personas reconocen en su atuendo y asumen, es cierto, estaba conectada anteriormente a las connotaciones de los gánsteres hip-hop, pero para ellos eso es solo su forma de conectarse con sus compañeros y con lo que aman; mostrar sus últimas creaciones, looks y adquisiciones es una parte fundamental del disfrute de estos chicos, no un acto de violencia hacia los demás, y de hecho la mayoría de sus cosas en realidad son preciosas.

¿Crees que eso será siempre?

Los cholombianos son despreciados, tratados como una baja cultura, pero ellos son una cultura en sí misma. Como diseñadora sé que ahí es donde los creativos buscan inspiración, desarrollan su trabajo a partir de ese auténtico estilo callejero. Fue refrescante venir a una ciudad conservadora como ésta, y ver esa escena tan plena y vibrante. Me siento afortunada de haber podido documentarla.