ENTREVISTA | POR LILIANA ARTEAGA

Francisco Hinojosa Escritor, poeta y narrador de historias

El escritor presenta su libro Manual para corregir adultos malcriados, en el que propone modificar conductas a partir del goce de las letras

La lectura de un libro entre padres e hijos hace familia: Francisco Hinojosa

Ciudad de México

Escritor, poeta y narrador de historias, en su dilatada trayectoria Francisco Hinojosa (Ciudad de México, 1954) se ha caracterizado por acercar a niños y jóvenes a la lectura y a la escritura, gracias a que ha dedicado una gran parte de sus obras a estos “exigentes lectores”.

Sobre ese tema MILENIO conversó con el escritor, para lo cual tomamos como pretexto la publicación de su más reciente libro, Manual para corregir adultos malcriados (Ediciones SM, 2013).

¿Los niños también pueden educar a sus padres de alguna manera?

Sí, esa es la idea: también hay adultos que tienen conductas muy reprobables y que tratan, además, de educar a sus hijos. No es un manual didáctico y serio, sino que trata de exponer las cosas y exhibirlas con humor.

¿De dónde surgió la inspiración para realizar el Manual para corregir adultos malcriados?

En realidad la tomé del primer manual que hice, Manual para corregir a niños malcriados. Debe haber justicia: no solo los niños son corregibles, sino que los adultos tenemos conductas muy erradas y deben ser corregidas.

Nunca había escrito una segunda parte de alguno de mis libros; lo habían sugerido los editores, y bueno, creo que salen de una manera muy natural.

¿Cómo se forman los escritores desde pequeños?

Considero que sí hay quienes tienen ese talento natural y que escriben un diario, un cuento para los amigos. Hay tantos casos que podría narrar, como el de Mario Vargas Llosa, por ejemplo: él desde niño estaba escribiendo por tener una necesidad, y quien tiene esa necesidad la puede explotar muy bien. Hoy podemos contar con que hay mucha lectura, y esta misma los puede llevar a la escritura muy fácilmente.

¿Cuál es la intención del libro?

Me propongo yo como un doctor que atiende también a niños que se quejan de la conducta de sus padres y maestros. Lo que yo quiero es poder ayudarlos a corregir esas conductas erradas, y esa es, más que nada, la intención del nuevo manual.

¿Podría decirse que es educativo?

Lo que me interesa es que lean el libro. Yo disfruto y me divierto mucho leyendo, y lo que quiero compartir es ese goce y disfrute de la lectura y la escritura a través de estos cuentos que yo escribo. Esa es mi principal intención. No busco educar, no busco corregir; pienso que los libros no sirven para eso, pero sí para tener algunos momentos de diversión y disfrute.

¿Cómo ve el panorama de los jóvenes lectores?

He ido notando de avances: cada vez hay más niños lectores porque también (y eso hay que reconocerlo) cada vez hay mucho mejores libros e historias para ellos; hay muchos libros muy bien diseñados, con ilustraciones que llaman la atención de los pequeños lectores.

Considero que tenemos cada vez mejores escritores e ilustradores de exportación, y eso es lo que ha hecho que se generen más lectores.

¿Qué satisfacciones le ha dado su trabajo dedicado a niños y jóvenes?

La obra que me ha abierto todas las puertas ha sido 'La peor señora del mundo'.

Lo referiría más a la gran cantidad de adultos que se acercan a mí y me comparten sus experiencias con mis libros y el interés que les cause para ser lectores. Estos casos son muy comunes, y es un gusto darme cuenta de que mi trabajo ha trascendido a varias generaciones: ahora los niños ya son padres y les transmiten a sus hijos estos libros que ellos leyeron. Cuando vienen y me cuentan que ese libro lo leyeron cuando eran niños, y ahora regresan y traen a sus hijos a que les firme el mismo libro es muy emocionante.

La lectura de un libro entre padres e hijos hace comunidad, hace familia.

¿Qué recomendación le daría usted a los lectores que se quieren aventurar a escribir sus propias historias?

Lo que recomiendo no solamente a los niños sino también a los adultos que quieran ser escritores es que para escribir un cuento antes hay que leer mil cuentos. Considero que la principal fuente de inspiración y el principal maestro del mundo son los mismos libros. Uno puede aprender muchas técnicas, asistir a muchos talleres, pero lo que realmente va a formar a un verdadero escritor son las múltiples lecturas.

¿Cuál de sus obras ha sido la que lo ha marcado?

La obra que me ha abierto todas las puertas ha sido 'La peor señora del mundo'.

¿Tiene algo en particular este libro?

Pues en realidad yo siempre he pensado que el cuento estaba pasando por ahí y que yo tuve las antenas para captarlo. La idea se me ocurrió en un segundo; eran las 12 de la noche cuando me llegó la idea, me levanté y dije: “Se me va a olvidar”, y acabe escribiéndolo en cinco horas. Este ha sido el libro que he escrito más rápido en mi vida, y siempre me he sentido afortunado por haberlo captado.

¿Cuál de sus obras le recomendaría a los lectores de MILENIO?

Más que recomendar mis obras, me gustaría hacerlo con las de algunos escritores que deben de tomar en cuenta porque realmente son muy buenos y que podrían gratificar muy bien a un niño lector. Me gustaría mencionar a algunos cuantos: Juan Villoro, Toño Malpica, Armando Vega-Gil, solo por mencionar a algunos cuentistas.

Pero a mí me gustaría mencionar alrededor de 40 mexicanos de relevancia que bien pueden atraer el interés de un niño mexicano.

¿Sus libros han sido inspiración para que alguien se vuelva escritor?

Casualmente ya me he encontrado con algunos escritores más jóvenes que me han dicho que se han decidido a escribir después de leer mis libros, y eso me hace sentir bien porque serví como guía para que un niño que ha leído mis libros fuera un escritor. Eso es lo que hace trascender lo que me gusta hacer.