Lectores acuden al llamado de librería A través del espejo

Por los daños del pasado 19 de septiembre, se están vendiendo libros en hasta 10 pesos.
Así lucía luego del terremoto.
Así lucía luego del terremoto. (Selva Hernández)

Ciudad de México

Sus rostros son los mismos a los de muchos que acudieron a levantar escombros, a ordenar víveres y medicamentos, a recuperar cuerpos, pero ahora respondían a otro llamado, al de una librera, editora y promotora de la lectura que vio cómo las obras reunidas a lo largo de más de dos décadas caían al suelo y se revolvían unos con otros.

Cientos de lectores respondieron al llamado de Selva Hernández, cuya librería, A través del espejo, sufrió daños durante el sismo de magnitud 7.1 del pasado 19 de septiembre y puso en oferta su acervo, y que a lo largo del fin de semana hicieron fila de hasta dos horas para poder llevarse algún libro.

“Estaba aquí, a unas cuadras, yendo a Zona Maco, en las calles de Xalapa y Puebla, donde se sintió muy fuerte y desde que terminó el temblor supe que no íbamos a ir a Zona Maco, que debía regresar a ver cómo estaba mi papá y mi familia; llegué y vi todo tirado, me impresioné mucho, y aunque la gente me decía que mi papá estaba bien, yo solo escuchaba que decían: ‘Está allá adentro’, pensaba que estaba debajo de los libros y me dio la crisis”.

Así recuerda Selva esa tarde de 19 de septiembre al llegar hasta la librería de viejo, fundada hace 22 años por su mamá, Silvia López Casilla, quien falleciera hace tres años, por lo que se hizo cargo del negocio por completo.

Mientras cuenta la historia, sobre la avenida Álvaro Obregón se ve a decenas de personas formadas a fin de entrar a la librería —algunos de ellos hasta con maletas de viaje—, para apoyar de esa manera al lugar, donde se ofrecían títulos con diferentes precios: 10 pesos por cada libro de la entrada, 60 por ciento de descuento en todos los que estaban en el suelo y 30 en todo lo que se quedó en su lugar, con una advertencia: “No pregunte qué tenemos, porque ahorita ni nosotros sabemos”.

Su hija Greta es la que se encarga de la logística: una adolescente que desde el miércoles recibió el apoyo de sus compañeros de escuela para ayudar a levantar los libros y que se encarga de marcar el tiempo: 30 personas tendrán 15 minutos para elegir lo que puedan, “y hay mucha gente que quiere rescatar un libro que se cayó”.

“Este fin de semana íbamos a Zona Maco, al Salón del Anticuario, llevábamos libros de cuando menos 3 mil pesos y hasta 250 mil pesos, y pensé que el fin de semana estaría vendiendo libros carísimos y, no, estoy vendiendo libros de 10 pesos y hasta con 60 por ciento de descuento, lo que me gusta más y nos ayuda mucho, porque cuando vienen a comprar nos hacen espacio.

“La librería se cayó, nos quedamos con un metro y medio de libros amontonados, sin poder moverlos, y fue cuando nos dimos cuenta de que teníamos que vaciar una buena parte para poder reconstruir. A través del espejo tiene 22 años y, normalmente, de 100 libros que compramos, vendemos solo 10: los libros crecen exponencialmente en estas librerías, y esto nos ayuda mucho a tener espacio para reconstruir la librería”.

El acervo de la librería, cuenta Selva Hernández, es de alrededor de 120 mil ejemplares; esperan vender cuando menos 60 mil para comenzar los trabajos de recuperación del lugar.