“Los lectores no se hacen con recetas”: Argüelles

En el encuentro editorial de Acapulco el especialista criticó que se entienda la lectura principalmente como una obligación educativa.
Julio Farrel y Alejandro Toledo.
Julio Farrel y Alejandro Toledo. (Especial)

Acapulco

En Acapulco ya se lleva a cabo una Feria Internacional del Libro, por lo cual, cuando comenzaron a imaginar lo que ahora es el Festival Internacional de la Lectura Un mar de letras por la paz, se pensó en todo momento en ofrecer algo diferente para una ciudad que enfrenta sus propios desafíos: lugar de sol y playa, en donde los habitantes luchan contra sus propios problemas.

Los libros no figuran entre las prioridades, de ahí que uno de los ciclos más importantes sea “La experiencia de ser lector”, concebido como una manera de contagiar el gusto por la lectura, más allá de los títulos de los que se trate, como señaló Juan Domingo Argüelles, el encargado de inaugurar las sesiones, quien aseguró que uno de los principales problemas que enfrenta su fomento es que se le ubica dentro de la experiencia de la educación.

“Y si la educación es obligatoria, a la lectura la vuelven obligatoria y no hay nada peor para la lectura que eso, porque la gente huye aterrada de esta especie de gancho que lo atrapa, pero que no lo deja leer lo que quiere, sino lo que debe leer”.

Autor de títulos como ¿Qué leen los que no leen? y La lectura: elogio del libro y alabanza del placer de leer, Argüelles sí considera que los libros de Stephen King y J. K. Rowling, por ejemplo, sí son un inicio para la experiencia de la lectura de gente que puede llegar a leer otro tipo de libros, “otro tipo de materiales, quizás más profundos”.

“Aunque eso no lo podemos saber, no podemos conocer hacia dónde llega un lector, porque los lectores no se hacen con recetas. Difícilmente vamos a poder conseguir, a base de emplear ciertos métodos, un tipo de lector. Los lectores son diferentes entre sí, como también la lectura que se hace siempre es distinta”.

Uno de los objetivos del festival, que se lleva a cabo en el Centro Internacional Acapulco, es lograr un mayor acercamiento de los visitantes con los autores, como sucedió con la presentación del libro El motel de los antojos prohibidos, de Verónica Maza Bustamante, que logró la convivencia entre la escritora y muchos de sus lectores.

En ese contexto, por ejemplo, Alejandro Toledo sostuvo una conversación con Julio Farrell, hijo del escritor Francisco Tario, lo que se convirtió en una invitación para acercarse a la obra de un autor redescubierto.

También hay que destacar el encuentro de Paco Ignacio Taibo II con jóvenes provenientes de diversas regiones del estado, en la tarde-noche acapulqueña. El propósito del escritor fue contagiar su pasión por los libros y por el poder de la lectura, reflejada en la donación de una biblioteca que hizo a la Universidad Pedagógica de Acapulco, a través de la Brigada Para leer en libertad.