El laudero debe tener paciencia y gusto por la investigación

En su taller realiza réplicas de guitarras renacentistas, vihuelas, violas de mano y arpas.
Se requiere gran capacidad para trabajar con las manos.
Se requiere gran capacidad para trabajar con las manos. (Javier Ríos)

México

Alacena de Quitra Laudería ha visto pasar muchos instrumentos. Las manos de Daniel Guzmán y de sus colabores y discípulos han dado vida a guitarras, violines, tiorbas, violas da gamba, laúdes, arpas y otras piezas usadas en música antigua.

Formado en la antigua Escuela de Laudería del Instituto Nacional de Bellas Artes —ahora en Querétaro—, comenzó en el oficio cuando en México eran pocos los maestros dedicados a este arte: "Entonces no pasaban de 10 o 12 lauderos. Ahora hay muchísimos muchachos que se han formado en muchas vías, como la Universidad Veracruzana, que tuvo un taller especializado, la Escuela de Laudería del INBA y otras".

El director de Alacena de Quitra Laudería dice que su primera pasión fueron los instrumentos folclóricos durante el boom de la música latinoamericana. "Empecé construyendo cuatros, charangos y otros instrumentos, pero luego me fui hacia los antiguos. He sido afortunado porque desde muy joven me di cuenta de que esto era lo mío, no tuve que irle buscando".

Tan convencido estaba que dejó la carrera de ingeniería por la laudería, oficio que define como "apasionante". El laudero, dice, "investiga donde pueda para construir los instrumentos. Hay que allegarse planos, que ahora son más fáciles de conseguir gracias a la red. Antes yo gastaba mucho dinero en fotocopias, particularmente las que sacaba en las bibliotecas de la Facultad de Música y del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez. Y algunos amigos me traían planos de museos de Europa".

Empezó haciendo sus planos porque le gusta mucho diseñar sus propios instrumentos. Sin embargo, agrega, "cuando un cliente busca una réplica exacta de un instrumento específico del barroco hay que seguir los planos. He construido ejemplares desde el Medioevo hasta el siglo XIX, incluso del siglo XX, especializados en el jazz".

¿Qué instrumentos ha construido?

Siguiendo la historia de la guitarra, he hecho desde la cítola —que en España se llama guitarra latina—, hasta guitarras renacentistas, vihuelas, violas de mano, guitarras barrocas, laúdes en todas sus variantes —como chitarrones y tiorbas—, violas da gamba, arpas barrocas españolas y otros instrumentos.

¿En México hay buenas maderas para construirlos?

Sí. Parte de mi trabajo ha sido buscar maderas mexicanas que sirvan para instrumentos. Hay un poco de mito en que no se usan maderas nacionales, pero me ha tocado restaurar instrumentos del siglo XVIII que están hechos con nuestras maderas. Por ejemplo, el palo escrito de la Huasteca se usa desde el siglo XIX. Yo he llegado a utilizar maderas como machiche, jabín, ayacahuite y otras, así como las tradicionales de la laudería europea, como el maple, el abate, el ébano y otros.

¿Cuáles son los requerimientos para ser un buen laudero?

Primero, el laudero debe ser paciente, eso lo tengo claro desde hace mucho. La otra es que te guste trabajar con las manos muchísimo y tengas la capacidad de hacerlo. Y le añado el gusto por la investigación, porque necesitas saber cómo está estructurado cada instrumento, por qué algunos son más pesados y por qué otros más ligeros. No es lo mismo una guitarra de 12 cuerdas para folk y rock, que tiene que soportar una tensión de cuerdas enorme, que un laúd renacentista, que casi flota. Cuando uno confunde eso empieza a hacer cosas mal hechas. Además todo es parte de un proceso de ensayo y error; así se aprende.

Alacena de Quitra Laudería participa en el sexto Encuentro de Música, Madera y Laudería, que se celebra desde hoy y hasta el sábado en la Fonoteca Nacional. Incluye exposición de instrumentos, conferencias, conciertos y documentales. Informes: www.fonotecanacional.gob.mx.