Las 4 estaciones, el arte de improvisar

La obra de Paola Guzmán, dirigida por Iván Larios, se presenta en el Foro 37.
Nunca se sabe qué es lo que va a pasar en el montaje.
Nunca se sabe qué es lo que va a pasar en el montaje. (Especial)

Ciudad de México

Un escenario y un árbol son los lugares ideales para improvisar una historia de amor. La obra de teatro Las 4 estaciones, de Paola Guzmán y dirigida por Iván Larios, se presenta en el Foro 37 (Londres 37, Col. Juárez), los domingos hasta el 31 de mayo, a las 19:00 horas.

Se trata de un proyecto artístico de improvisación en el que cada función es diferente. En un árbol en el escenario la gente coloca hojas que les dan a la entrada del lugar, donde escriben emociones, complicaciones y pensamientos que pueden generar en una pareja algún tipo de cambio, dice la actriz Cheryl Sue, intérprete de la obra.

Una vez que el público deja sus textos, Marcos Duarte y ella entran en escena encarnando una de las historias planteadas por la gente.

"Cada uno de nosotros escoge una profesión y empiezan a actuar. El reto de estos personajes es que cumplan con las estaciones del año: el enamoramiento es la primavera, la pasión es el verano, el establecimiento de la pareja es el otoño y el rompimiento es el invierno", comenta en entrevista.

Nunca se sabe qué es lo que va a pasar en el montaje. A lo largo de la historia ambos intérpretes recogen hojas del árbol y eso es lo que define el desarrollo de la puesta en escena: cómo se sienten los personajes, qué les inspira, en qué lugar les pasan las cosas, qué carácter tienen, son algunos de elementos que aparecen conforme se desarrolla la trama.

"Las historias son distintas, y como en la vida real, cada pareja es diferente y tienen problemas diversos", menciona la también actriz de La historia ridícula del oso polar que se quedó encerrado en el baño del restaurante.

Para lograr hacer una buena improvisación se necesita preparación. Al empezar el proyecto, que actualmente tiene cuatro años, se realizó una investigación profunda, en la que se tuvieron que conocer con su compañero actor, leer libros y ver películas que les permitieran entender cómo improvisar, destaca.

"La improvisación se basa en aceptar y escuchar lo que está sucediendo a nuestro alrededor. La complicación pasa por ser un proceso honesto. Hay emociones que se generan en el momento. Lo que hace tu compañero te puede despertar ternura o rabia. Uno no puede reaccionar como quiere, sino como te lo exige el personaje y la historia que se encuentra en el árbol", explica quien fuera intérprete de Tres de Carballido.

Los mensajes escritos por el público son anónimos. La gente no pasa al escenario: "Es una especie de vouyerismo, donde las personas ven de lejos lo que le pasa a esta pareja", aclara Sue.

La actriz cuenta que, junto a su compañero, han interpretado diversas historias: desde las fetichistas, donde el hombre gustaba de tener sexo intenso, y ella acaba convirtiéndose en una ninfómana que lo sigue por el mundo; hasta una donde alguno de los dos muere o se enferman gravemente. También han hecho obras de amor bonitas, en las que las parejas duran muchos años. El reto, en este caso, no pasa por las complicaciones actorales, cuenta.

"Una de las historias que más me marcó fue en la que me suicidé en el mar porque mi marido me engañó. La improvisación es un arte efímero. A cada momento debes crear algo nuevo. Por lo que engancharte en algo que ya pasó, limita al nuevo personaje. Uno debe aprender a soltar las historias", puntualiza Cheryl Sue.