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Viernes , 20.07.2018 / 06:33 Hoy

Las bizarras y magníficas 'ciudades nuevas' de París

Estas edificaciones en los suburbios de la ‘ciudad luz’, viviendas de inmigrantes, estudiantes y jubilados, han servido para películas, campañas de publicidad y fotografías

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José Abdón Flores

Las llamadas Villes Nouvelles orbitan a París como satélites en desuso. Alejadas de la luz capitalina, para muchos franceses son un pecado arquitectónico del que incluso se avergüenzan. Nombres como Noissy-le-Grand, Montigny, Cergy-Pontoise o Sarcelles son el glosario de esta distopía urbana en una ciudad que es considerada de las más bellas del mundo.

Taller de Arquitectura

Los años 70 en Francia fueron sinónimo de crisis de vivienda. Tras 25 años de posguerra, una nueva ola de inmigrantes sacudió el hexágono francés, una generación que buscaba oportunidades. La solución social para incorporarlos fue desarrollar los suburbios. El gobierno de Valéry Giscard d’Estaing buscó acoplar este plan social con una arquitectura de excepción y, para descongestionar París, se optó entonces por construir ciudades de la nada. Bajo estas premisas fue contratado el Taller de Arquitectura, vanguardia del diseño urbano, fundado en 1963 y dirigido por el arquitecto catalán Ricardo Bofill.

Generalmente, una ciudad conservará el estilo y el aspecto de la época en la que nace. Rotterdam, por ejemplo, era una ciudad antigua como Ámsterdam, fruto de la edad de oro en los Países Bajos. Durante la Segunda Guerra fue destruida y renació con la identidad de una ciudad moderna de los años 50. Ricardo Bofill proyectó las “ciudades nuevas” con la particular noción del futuro que se tenía a finales de los años 70, una visión clásica y magnánima de la arquitectura que hoy se ha convertido en una distopía a la vez fascinante y decadente en el tejido urbano de los suburbios parisinos.

‘El camembert’ de los inmigrantes

Noissy-le-Grand se encuentra a unos 15 kilómetros del centro de París, a seis estaciones en el tren suburbano. Frente a la terminal de Noissy hay una mole informe de concreto: el centro comercial de la localidad, frecuentado por jóvenes inmigrantes en paro laboral o sin escuela. Es un centro comercial como cualquier otro, de pisos brillantes y vitrinas limpias. Su nombre, Les Arcades, recuerda el primer trabajo que hizo Bofill para el gobierno francés, pero en este mall las personas desconocen el nombre del arquitecto y de su obra. A Les Espaces d’Abraxas, un conjunto habitacional de 591 departamentos que está tras el estacionamiento, lo denominan simplemente ‘el edificio rosa’.

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Concluido en 1982, el proyecto llamó la atención de inmediato por su aspecto alucinante. El director de cine inglés Terry Gilliam no dudó en utilizarlo para rodar algunas secuencias de Brazil. En esa película, Robert de Niro se descuelga en tirolesa desde uno de los departamentos superiores tras ayudar a un atribulado Jonathan Pryce, víctima de la burocracia. Según el arquitecto catalán, para este inmueble “se generó un espacio barroco, en el sentido primitivo de la palabra, que tiene en cuenta todos los puntos de vista del espacio, y que se define como la introducción del movimiento en el volumen construido. Un sitio donde los vacíos forman puertas y ventanas de escala urbana que enmarcan las vistas de la ciudad, como en un cuadro”. El conjunto está formado por tres elementos, Le Thêâtre, L’Arc y Le Palacio d’Abraxas. Jardines, pasillos y escalinatas lucen desiertos; sin embargo, las viviendas están habitadas por propietarios o renteros para quienes el aura futurista de su hogar ya es parte de la vida cotidiana.

En el otro extremo del centro comercial, a un par de calles, se encuentra la obra más popular de las ciudades nuevas: Les Arènes de Picasso, o como lo llaman despectivamente en Francia, ‘los camemberts’. Se trata de dos altos edificios circulares vinculados por un hemiciclo y que acotan una plaza octagonal. El sitio recuerda a una arena de toros, aunque en realidad su creador, Manuel Núñez Yanowsky, lo concibió como una carreta al revés. La estructura tiene en su base columnas diagonales y arcos estrechos. En las ventanas de los enormes quesos hay cortinas polvorientas y ropa tendida, un atisbo de las vidas de sus moradores. El sitio también es buen escenario para filmaciones: marcas de moda urbana y deportiva suelen venir aquí para filmar sus comerciales frente a estos colosos donde viven 540 familias.

Un Versalles para el pueblo

Los puntos cardinales son también una referencia de bienestar en las ciudades. En París, el oeste es la zona acomodada y el norte la desfavorecida. Veinte kilómetros al suroeste, después de Versalles, se encuentra Montigny-le Bretonneux. Fue en este alejado suburbio donde Ricardo Bofill emprendió su primer proyecto de ciudades nuevas: Les Arcades du Lac y Le Viaduc.

Iniciado en 1976 y concluido cuatro años más tarde, Les Arcades du Lac es una serie de edificios de cuatro pisos, dispuestos de manera ortogonal, que reproducen la configuración de un jardín francés. Bofill definió este proyecto como un Versalles para el pueblo. Para erigirlo utilizó técnicas de construcción industrial y referencias históricas prestigiosas. La idea fue concretar una verdadera ciudad jardín de 389 departamentos, sin coches pero con estacionamiento subterráneo. En todos los proyectos del Taller, la calle es el lugar de circulación peatonal y la plaza el lugar de encuentro. Sin embargo, como en otros de sus proyectos, hoy las plazas lucen vacías y las calles en el abandono. Vías cuyos nombres de exploradores como Vasco da Gama o Magallanes resaltan el desamparo en este lejano conjunto.

Le Viaduc es una hilera de seis edificios que agrupan 74 departamentos construidos sobre un lago artificial. En cierto modo son un adorno para Les Arcades. Una vista lateral de la unidad causa una impresión muy lograda de paisaje futurista. La soledad aquí es inquietante; los escasos visitantes vienen a hacer ejercicio o a pasear sus mascotas en la ribera.

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Del otro lado del lago resalta una majestuosa edificación que lleva por nombre Les Temples du Lac, un complejo de 200 unidades residenciales que actualmente alberga un asilo. Planeado como una villa paladina, está constituido por un templo central de cuatro plantas, dos pabellones de un cuarto de círculo y en los extremos dos pabellones cuadrados. Todas las ventanas tienen espejos en vez de vidrios. El contraste con su vecino en el lago es total, se diría que son ciudades rivales. A diferencia del suburbio norteño de Noissy, aquí habita una clase social distinta; muchos de los residentes son viejos jubilados, aunque también hay jóvenes atraídos por las rentas bajas. En Montigny, la imagen de París queda muy lejana.

Principios de urbanidad

A una hora en tren suburbano está el Belvédère de Saint-Christophe, el proyecto que todo dictador habría deseado como residencia. Magnánimo y clásico, corona el desarrollo de Cergy-Pontoise, 30 kilómetros al noroeste de París. A diferencia del proyecto en Montigny, éste se inspira en la arquitectura inglesa de jardines y plazas. Es quizás el desarrollo más ornamental y el más espacioso del Taller en Francia. Con sus 380 viviendas también es el menos solitario, pues estudiantes de la Universidad de Cergy y los vecinos dan vida a su enorme plaza tapizada de césped.

Pese a su estricta identidad arquitectónica, el centro de París también alberga uno de los proyectos del Taller de Arquitectura. Les Échelles du Baroque es una unidad habitacional cuyo objetivo fue una renovación urbana del distrito XIV, por lo que estrictamente solo es el germen de una ville nouvelle. En torno a la Place de Catalogne, tres edificaciones albergan 200 departamentos y algunos comercios en la planta baja. Los edificios circulares forman jardines interiores, uno de los cuales está abierto al público. En la capital es muy difícil encontrar grandes espacios sin gente o autos, éste es uno de los pocos. A pesar de ubicarse a corta distancia de la Gare de Montparnasse, Les Échelles du Baroque es un sitio apacible, donde los espejos de las ventanas reproducen la imagen de los escasos visitantes que se acercan. Absorbido por la mancha urbana, el inmueble busca persistir en este barrio sureño, ya que como simiente de 'ciudad nueva' nunca germinará.

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