Lacuna Coil convirtió su concierto en un manicomio

El talento de los italianos, sus ropas desgarradas, y la atmosfera densa de su metal gótico "volvió locos" a sus seguidores.
El humo, las secuencias y su apariencia desalineada le dieron una atmósfera densa pero disfrutable al concierto.
El humo, las secuencias y su apariencia desalineada le dieron una atmósfera densa pero disfrutable al concierto. (Foto: Karime Menendez)

Monterrey

Fue una noche completamente desquiciada de metal gótico la que se vivió anoche con los italianos de Lacuna Coil durante el concierto que ofrecieron dentro del Café Iguana, en Monterrey.

Los que asistieron al show pudieron probar en vivo la atmosfera delirante del concepto actual de la banda, en Delirium, pues la actuación de los músicos los hizo ver como recién salidos de un manicomio.

Pero antes de que los ojos de los asistentes se pudieran dar idea del show, cuando las luces y el humo comenzaron a abundar el escenario se empezaron a escuchar las primeras secuencias de este oscuro concierto, al tiempo que Ryan Folden, el baterista, empezaba a tocar para abrir con Ultima Ratio, una canción que Andrea Ferro y Cristina Scabia supieron usar para calentar sus gargantas de bella y bestia.

Un payaso tenebroso y un zombi con un balazo en la frente enmarcaban este cuadro, eran Marco Coti al bajo y Diego Cavallotti en la guitarra.

Sin embargo luego de esta primer canción incluyeron también temas de sus discos pasados como Spellbond, Trip The Darknest, y otros temas que hicieron recordar a los presentes el pasado de la banda.

Tanto Andrea como Cristina gustaron de acercase al público una y otra vez, incluso esta mujer de voz angelical se tomó la molestia de firmarle un boleto a una de las personas que estaba hasta el frente, mientras cantaba Heaven's a Lie, ya casi para terminar el concierto.

Y aunque detrás de todos estaba Ryan, fue notable su presencia durante todo el concierto, el baterista de pronto se ponía de pie sobre su set drum con toda la confianza y equilibrio del mundo, sonriente a cada tarolazo que daba; aunque su caracterización fuera de una calavera, se veía más vivo que nunca.

El maquillaje que llevaban puesto poco a poco se fue desgraciando mientras la adrenalina los llevaba a exprimir cada vez más su talento, el sudor de la pasión al dar un show como el de anoche se llevó la pintura de sus caras.

Luego de una hora y media aproximadamente de concierto y de hacer gritar a la gente y cantar con ellos, tocaron como últimas canciones Nothing Stands in Our Way, Delirium, y por último cerrarían con The House of Shame, pero la insistencia de la gente los hizo agregar a este set list, Zombie, melodía con la que se despidieron muy contentos de haber compartido una noche con los regios.

"Gracias por haber visitado este sanatorio", exclamó Cristina Scabia a todos sus locos.

FSAD