El laboratorio del poeta funciona casi igual que el del científico: Hoffmann

Esta es la historia de un hombre que hoy tiene 78 años de edad, quien aprendió a leer y adquirió algunos otros conocimientos escolares cuando tenía 7 años.
Premio Nobel de Química 1989.
Premio Nobel de Química 1989. (Ariana Pérez)

Guanajuato

Esta es la historia de un hombre que hoy tiene 78 años de edad, quien aprendió a leer y adquirió algunos otros conocimientos escolares cuando tenía 7 años, durante los siete meses que vivió junto a su madre, escondido en un ático durante el Holocausto. Es un científico que, obtuvo el Premio Nobel de Química en 1989 aunque, en realidad, hubiera querido ser historiador del arte.

Se llama Roald Hoffmann y desde hace siete años está retirado oficialmente de los laboratorios pero sigue buscando respuestas y ahora analiza la respuesta de algunos materiales, como los diamantes, sometidos a la misma presión que tendrían si se encontraran en el centro de la Tierra. De esta manera ha descubierto que el H2O, en estos niveles de presión, se convierte en H3O y deja su estado líquido para convertirse en sólido o sea que, tal vez, se podrían producir diamantes de manera artificial.

La otra parte de su tiempo que, como a toda la humanidad moderna, le resultan pocas las 24 horas del día, las dedica a crear poesía o dramaturgia. Una muestra es su obra más reciente a punto de traducirse al español: Algo que te pertenece a ti, la cual rememora esos meses entre 1943 y 1944 en los que pasó escondido en la casa de un vecino ucraniano al que la madre de Hoffmann le pagó con algunas monedas y joyas de oro.

Setenta años después el hijo de aquel hombre buscó a Hoffmann y a su madre para devolverle un anillo de oro que tenía una inscripción. La madre del químico no podía ver porque tenía una degeneración ocular, pero su hijo le comentó que ese anillo era de su tío, que pertenecía a la familia. A pesar de ello, la madre tomó el objeto y se lo devolvió al hombre: "No, no me pertenece, es de ustedes".

¿Cómo se relaciona, entonces, la química con el arte? Él dice que ambos son procesos de cambios y transformación, pero que sin duda el laboratorio del poeta funciona casi de la misma manera que el del científico. Cuando se encuentra con jóvenes muestra el primer borrador de la tabla periódica de los elementos químicos y luego el borrador del poema "El tigre del artista inglés". "Los chicos se preguntan '¿cómo puedo hacer yo una obra maestra como esa?'. Yo les pido que no vean a la obra maestra sino el borrador.

El científico leyó ayer poemas de su libro Catalista en el Museo Gene Byron. Por otra parte, decidió no cobrar honorarios sino utilizar este dinero para la compra de su libro Lo mismo y no lo mismo, que se distribuirá gratuitamente hoy, a las 19:00 en el Teatro Juárez donde dictará la conferencia La química del arte y el arte de la química.