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Miércoles , 19.09.2018 / 10:21 Hoy

Sabor a Flynn

Hombre de celuloide

La reciente entrega de Star Wars es una puerta a nuevas aventuras en un universo del western espacial
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Han Solo: una historia de Star Wars no es mala pero, antes de entrar en detalle, hagamos un poco de historia para contextualizar lo que, me parece, está sucediendo con la franquicia de Lucas. Cuando J. J. Abrams se perfilaba ya para convertirse en el auténtico sucesor de los reyes Midas de Hollywood (George Lucas y Steven Spielberg), tuvo un estrepitoso fracaso de crítica con Los últimos Jedi. en 2017. El creador de la “saga” estaba tan molesto con el resultado que él y su equipo creativo tuvieron que replantearse esta franquicia que, dicen los más exagerados, puede compararse con el universo de Richard Wagner y su Anillo del Nibelungo. Yo no comparto esta noción, claro. Y creo que Lucas tampoco. Se dio cuenta de que sus resultados serían mejores si se volvían menos pretenciosos. Para probarlo lanzó a la pantalla grande guiones que se habían trabajado para televisión o cómic, historias paralelas como ésta de Han Solo. En cada uno de estos nuevos relatos Lucas permitió que otros guionistas y directores usaran a sus amados personajes para dar vida a algo mucho más mesurado: el western espacial. Y funcionó. Primero con Gareth Edwards, quien dirigió en 2016 a Diego Luna en Rogue One, una película bastante más oscura y mucho más interesante que las secuelas, precuelas y spin offs con los que Lucas se había estado enriqueciendo hasta entonces. El experimento confirmó que lo que había que hacer con la serie era abolir la falsa inocencia y evitar a personajes tan desagradables como Jar Jar Binks. Lo anterior no significa, claro, que Lucas haya desistido de la ambición de volver a cambiar la historia del cine con una película al menos tan exitosa como la original de 1977. Tiene a Abrams trabajando en ello a marchas forzadas con la idea de conseguir, ahora sí, que los fanáticos y la crítica coincidan en que La guerra de las galaxias 2019 es algo que hay que volver a ver. Pero, mientras tanto, Disney y Lucasfilms han decidido lanzar una nueva historia paralela al mundo central. Para llevarla al cine han contratado a Ron Howard, director de este Hans Solo: una historia de Star Wars. Los más entusiastas pensaron que sería un éxito primaveral. Y no, pero la historia entretiene y si uno es lo suficientemente viejo como para impresionarse con el rubro de efectos especiales puede que hasta le resulte visualmente atractiva. Desde el punto de vista dramático, Han Solo… no pasa de ser como el capítulo de una serie televisiva. He aquí el contraste entre lo que piensan los entusiastas y la realidad: los fanáticos creen que Lucas ha creado una obra que habla sobre las profundidades de Lo Humano. Falso. Una sola película de Tim Burton (El joven manos de tijera) dice más sobre la humanidad que todos estos monigotes. Pero aceptémoslo, Han Solo es el más carismático y el más próximo al ideal de los entusiastas de Star Wars. Ron Howard dirige para él un capítulo entrañable. Lo es porque Solo es pendenciero, enamorado y jugador. Porque reproduce con acierto el mohín original de Harrison Ford y porque a pesar de que el universo de Star Wars sigue siendo demasiado lleno de peripecias y guiños como para ser agradable, hay un gustito en esta película que resulta francamente sabroso: es el gusto del Hollywood de la década de 1930. Es algo como Errol Flynn.

Han Solo: una historia de Star Wars (Solo: A Star Wars Story). Dirección: Ron Howard. Guión: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan. Con Alden Ehrenreich, Emilia Clarke, Donald Glover, Woody Harrelson. Estados Unidos, 2018.

@fernandovzamora

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