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Domingo , 21.10.2018 / 02:25 Hoy

¿Quién eres?

La guarida del viento

El gran tema de la obra de Marías es la soledad, la soledad es el punto de revelación de los protagonistas
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¿Quién es la persona de al lado? Debajo de las costumbres compartidas, de los gestos previstos, de las rutinas, ¿se esconde alguien distinto, inesperado, extraño? No hay preguntas más aterradoras que esas. Podemos haber vivido con un cónyuge muchos años. Podemos tener amigos, parejas, hermanos o padres. Es posible que conozcamos su pasado, que nos haya hecho confesiones. Pero también es posible que de pronto surja de esa red de costumbres un monstruo ajeno a todo lo que habíamos supuesto. 

La última novela de Javier Marías, Berta Isla (Alfaguara), es una dramatización de estas antiguas preguntas. Berta está casada con Tom Nevinson que tiene largos periodos fuera de casa por su trabajo. Pronto descubrimos que es un miembro del servicio secreto británico. Tom, que también es Tomás, que es a la vez español y británico (una muestra más de la ambigüedad que le da Marías al personaje), regresa a casa por temporadas. En más de una ocasión le explica a Berta que no puede revelar detalles de su trabajo. Lo está haciendo por el bien de ella, de su hija. Berta le pregunta si su trabajo incluye tener otras parejas eventuales para lograr sus fines. Pronto sabemos que ella apenas conoce a su esposo y que a lo mejor no va a conocerlo nunca. 

La novela de Javier Marías es una de sus mejores obras. Es brillante, llena de digresiones, pausada, intensa en su definición de cada protagonista. Sus frases se deslizan, sembradas de comentarios ingeniosos, descripciones originales y precisas. Para ello hace paralelos con episodios de obras como Enrique V de Shakespeare y El coronel Chabert de Balzac, así como la famosa historia del impostor de Martin Guerre.

La protagonista de la novela es sin duda Berta Isla, un personaje hecho a la soledad de su nombre. La vida de Berta es una larga espera pero su mente es incansable. Asistimos a sus especulaciones y conjeturas, a los gestos con los que busca librarse de su condición. Una de las escenas más notables sin duda es el de su casi reencuentro con Esteban, el banderillero de su juventud. 

Siempre he pensado que hay escritores del sonido y escritores del silencio. Al primer grupo pertenecen Faulkner, Celine. Sus personajes son excesivos, desbordados, producen sonidos a su alrededor. Javier Marías pertenece al grupo de escritores cuyos personajes se definen en el silencio. Como los de Henry James, sus protagonistas se muestran mientras están callados, gracias a la habilidad del autor por fundirse en su espacio secreto. 

El gran tema de la obra de Marías es la soledad. En sus mejores obras (Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, Los enamoramientos), la soledad es el punto de revelación de sus protagonistas. Allí, en ese refugio, entramos los lectores para asistir a esta gran contemplación de las palabras. 

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