El insomne

No hay tregua para quien vive la noche perseguido por su propia imagen en el espejo y sus hordas de espectros.

El insomne no descansa.

Cierra los ojos

y sigue viendo un espectro

que traspasa la pared

y regresa con la lámpara

encendida, opaca,

de los muertos.

El insomne toca la madera

de la cama, fría,

y se siente dormido

en el ataúd.

El insomne abre

los ojos

y ve de nuevo el espectro

atravesando la pared

con su cabeza cortada.

El insomne se coloca la cabeza cortada

en el lugar de su cabeza

y empieza a gritar,

pero no grita

porque nadie lo oye.

El insomne grita, grita,

pero nadie lo oye.

El insomne flota

en el silencio del Universo.

INFORMACIÓN DEL AUTOR

Considerado el poeta más representativo de Venezuela en el siglo XX, Vicente Gerbasi (1913–1992) alternó con brillantez las carreras de escritor y diplomático. La aparición de su primer libro, Vigilia del náufrago (1937), coincidió con su iniciativa de crear el Grupo Viernes, que proyectó a su generación. Fundó las revistas Bitácora y El perfil y la noche, entre otras, y fue secretario de redacción de la Revista Nacional de Cultura en los últimos veinte años de su vida, y embajador en Haití, Israel, Dinamarca, Noruega y Polonia. Mi padre, el inmigrante (1945) es, sin duda, su obra más aclamada. El poema que presentamos forma parte de Iniciación en la intemperie. Poesía reunida (1937–1994), editado por Miguel Aguilar Carrillo, que apareció en estos días con los sellos del Fondo Editorial Querétaro, Calygramma y Conaculta.