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Miércoles , 12.12.2018 / 06:15 Hoy

Lucha poética

Crónica

Un torneo donde el que gana es el espectador, al recibir a todo tipo de contrincantes que contienden a través de la palabra
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Antonio Velázquez

Por conocer de cerca aquel ímpetu poético del que Adriana Tafoya, poeta y ensayista directora de la editorial Versodestierro, ahora estás bajo reflectores, sin playera y declamando uno de esos malos versos que escribes durante las madrugadas, en el Torneo de Poesía: Adversario en cuadrilátero.


—Lo más hermoso del mundo y el mar.


Al subir piensas en tus “contrincantes”, vienen de distintos puntos de la metrópoli, Ecatepec, El Faro de Oriente, cafés cercanos a Santa María la Ribera, el centro de la Ciudad de México y más; todos hermanos en esta locura que es el escribir, que es subir y echar pedazos de emociones desde un ring improvisado. 

Adultos, maestros, amas de casa, estudiantes, cronistas de barrio, tías de alguien, traductores, personas con capacidades diferentes, todos con algo qué decir y una manera especifica para decirlo. 


—Chocan en Arrabal. 


El par de hojas engrapadas, soporte de este mal verso que escribiste, se desbarata mientras caminas entre los hilos blancos, metáfora de un ring sobre el escenario del Centro Cultural la Pirámide. Piensas: “Debí traer mi “poema en el celular, como todo buen millenial”. Pero la realidad es que debiste haberlo memorizado, el histrionismo es un aspecto que los jueces toman en cuenta, me dijeron después. 


—Con las olas le da por nadar.


Adriana Tafoya, directora del torneo durante 11 años, considera este encuentro un deporte en incubación, con reglas, tiempos, preparación y disciplina propios. Pensado en las emociones, “en eso que queremos decir pero no lo hacemos”, dice la coordinadora cultural que escucha atenta desde primera fila a todos los participantes. 

Temas eróticos, políticos, introspectivos, fantásticos y fatalistas declamaron los poetas de la fase clasificatoria. Estos autores defienden su creación, unos quizá apenados, otros de memoria y con los ojos cerrados, pero no se esconden detrás de páginas o pantallas, están ahí para decir lo que consideran que es poesía.

Una jueza respondió al reclamo de un borracho en el público (inconvenientes de hacer el evento abierto y con poca seguridad): “más respeto, aquí todos se desnudan para ustedes”, lo cual te dio la mala idea de arrojar tu playera al suelo al subir para decir tu mal verso.


—Con las sirenas se pierde entre la eternidad.


Juan José Arreola defendió en televisión nacional, junto a Jorge Luis Borges, aquello que llamó el “elemento poético”, lo que legitima nuestra condición de seres humanos y responde a una urgencia autentica de comunicar una experiencia intima; dentro de este encuentro vaya que se busca. 


—Lo más hermoso del mundo y el mar.


Tú poema tan de amor y los de otros con tanta pasión por la denuncia. Una chica gritó “¡Ni una más!”, para rematar “no olvidaremos el semen seco y los hematomas en los cuerpos de las mujeres que encontramos”, otro en forma de crónica pugilista narró el enfrentamiento entre granaderos y jóvenes en la marcha de aquel dos de julio, cuando Enrique Peña Nieto fue electo, frente al Congreso de la Unión.

También hubo quien buscó justicia para Baudelaire al hablar de la ciudad como un ente gris perfecto para paseos nocturnos, mañanas grises y nubladas de noviembre, de las festividades de día de muertos y lo caótico qué es vivir en este lugar. 


—Se une con la inmensidad.


Los hubo de 17 a 28 años, con versos sobre el apocalipsis y lo que le pasará a los aparatos electrónicos, otros narraron thrillers en Ecatepec, en forma de versos y dejo en suspenso a más de uno que quedó fascinado.


—La veo desde la arena y pienso: ni siquiera sé nadar.


Acabaste, por fin. Esperas el veredicto: siete, siete y ocho, nada alentador. Aquí, como en el fútbol, castigan que uno se quite la playera, piensas. Gritas: “Bajemos la poesía al pueblo” y de un salto desapareces de la tarima. 

No pasaste a la siguiente ronda pero es bueno saber que muchos otros buenos poetas sí lo hicieron, será el próximo sábado 25 de noviembre, en el Centro Cultural del México Contemporáneo , la ronda de cuartos de final. Ahí sí habrá, me cuentan, batallas de poeta contra poeta, más espacio y mucha más emoción que sólo las letras saben brindar.


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