Tigres, pájaros y sheriffs

El Museo de Arte Moderno inauguró una exposición dedicada al escritor de origen alemán cuya obra más representativa se gestó en México. Por este motivo publicamos tres cartas inéditas. 
El Museo de Arte Moderno inauguró una exposición dedicada al escritor de origen alemán cuya obra más representativa se gestó en México. Por este motivo publicamos tres cartas inéditas.
El Museo de Arte Moderno inauguró una exposición dedicada al escritor de origen alemán cuya obra más representativa se gestó en México. Por este motivo publicamos tres cartas inéditas. (Archivo Traven )

Ciudad de México

El miércoles pasado el Museo de Arte Moderno inauguró una exposición dedicada al escritor de origen alemán cuya obra más representativa se gestó en México. Aprovechamos este acontecimiento para publicar tres cartas inéditas, gracias a la iniciativa de Malú Montes de Oca Luján de Heyman, que muestran una candorosa faceta familiar, la del hombre que se dirige a sus hijastras como si les narrara un cuento

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Ciudad de México, 31 de mayo, 1956

Querida Malucita:

¿Recuerdas cuando tú y la querida Chelenita estaban en Acapulco  el año pasado —parece como si hubiera sido hace diez años— y te conté sobre una gran caverna en la cima de una de las altas montañas cerca del puerto y que en dicha caverna vivían dos tigres colosales, un macho y una hembra? Hace dos semanas estaba en Acapulco y lo primero que hice fue visitar  la cueva para ver si los tigres seguían ahí. Aún estaban. Y qué crees, tenían dos pequeños bebés. Desearía que hubieras visto lo guapos que eran, pero cuando te invité a venir conmigo a la cueva el año pasado te negaste. Ahora que vi a esos dos pequeños tigres, difícilmente más grandes que unos gatos corrientes, pensé que sería el regalo preciso para Malucita, ponerlo en un canasto bien cerrado y enviarlo por vía aérea a Porterville. Pero ahí residía el verdadero problema. Solo intenta sacar a un tigre bebé del lado de su madre si el padre te está gruñendo e intentando golpearte y derribarte de un zarpazo y yo no tengo nada más para defenderme que un machete y ni siquiera muy bueno y mal afilado. Así que pensé que el hombre de verdad sabio no intentaría negociar con dos hermosos y grandes tigres que podrían no entender cuando él les dijera: “Oh, por favor, hermosos grandes tigres, por favor denme uno de sus bebés, solo uno, el más pequeño, para que pueda enviárselo a Malucita, quien les garantizo cuidará de la mejor manera a su bebé”.

Como ves, querida Malucita, no puedo enviarte un tigre bebé, al menos por ahora, quizá el próximo año los tigres me conozcan mejor y haya tenido tiempo de estudiar su lenguaje que, como me ha dicho un zoólogo, es bastante difícil de aprender a menos que vivas con los tigres todo el tiempo, duermas con ellos en sus cuevas y salgas a cazar con ellos. Trataré de hacerlo tarde o temprano porque amo inmensamente a los tigres y pumas. Ellos se cuentan entre los más bellos y gráciles animales que el Dios de la naturaleza ha creado.

Como no pude hacer nada con los tigres, me fui a la huerta donde hay unos árboles gigantes de anacardos. Me trepé a los árboles más altos, todo el tiempo en peligro constante de que una de las ramas en que estaba sentado se quebrara y me viniera cabeza abajo, lo que creo que habría sido muy bueno para mi salud. De todos modos, recogí un gran canasto lleno de aquellos deliciosos frutos multicolores, los empaqué en una caja y se los envié a tu querida madre, a quien como sabes la vuelven loca los anacardos. Cuando la vi unos días después me dijo que estaba un poco triste de que tú y Chelenita no pudieran compartir el goce del maravilloso sabor de esos anacardos, ya que a ti y a Chelenita las vuelven igual de locas que a ella. Solo espero que no se te caiga la baba en este momento en que lees estas líneas y recuerdes el año pasado cuando te comiste casi tú sola una caja llena y les dejaste solo unos cuantos a Chelenita y a tu madre. Por cierto, Malucita, el anacardo es el único fruto en la Tierra que tiene sus semillas afuera. Pero incluso la semilla es buena cuando le sacas la cáscara.

Todo mi amor para Chelenita, y para las dos

Los mejores deseos

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12 de agosto, 1956

La Traviesa Malú

Querida Malú:

Fue realmente muy dulce de parte tuya y de Chelenita pensar en mí cuando estaban en San Francisco y enviarme esa postal tan bella. Y estaba pensando a quién de ustedes amo más, a ti o a Chelenita. El caso es que las amo a las dos por igual. Pero, solo por hacer un poco de diferencia, he decidido amar un poco más a Chelenita el 1 de agosto, por eso es que le escribí una carta por esa fecha. El 1 de septiembre te amaré a ti un poco más y, nuevamente, el 1 de octubre amaré a Chelenita un poco más, y creo que esto es realmente muy justo. Sin embargo, durante el resto de cada mes las amo a las dos de la misma forma, ni menos, ni más.

Tu madre está muy contenta de que pudo verlas por dos semanas y ver que habían crecido bastante, que estaban saludables, bien educadas y que hablaran inglés tan bien que la sorprendió mucho que hubieran hecho tanto progreso en tan corto tiempo. Ya saben que su querida madre trabaja muy duro para ganar lo suficiente para que ustedes puedan tener la mejor educación posible para unas jóvenes tan ambiciosas como ustedes dos.

Oh, por cierto, Malú, hablando del estudio de una nueva lengua, ¿sabías que un pájaro francés no comprende el idioma de un pájaro estadunidense incluso si ambos pájaros son de la misma especie? Pero así es.

Los ornitólogos —éstos son eruditos que estudian e investigan todo sobre los pájaros— descubrieron el fenómeno por accidente. Han hecho registros de un tipo especial de aves cantoras en Francia cuando estos pájaros llamaban a sus compañeros. Al ser reproducidas estas grabaciones en el bosque, los pájaros respondían los llamados que salían del registro. Cuando los discos fueron reproducidos en ciertos bosques de Estados Unidos donde vivían estos mismos tipos de aves, los pájaros estadunidenses no entendieron el lenguaje de los pájaros franceses y tampoco respondieron a sus llamados. Así que los ornitólogos de las universidades estadunidenses grabaron a su vez los llamados de los pájaros de la misma especie nacidos en Estados Unidos y cuando las grabaciones realizadas en Estados Unidos fueron reproducidas en los bosques de Francia, los pájaros franceses no reaccionaron en lo más mínimo. Pero de nuevo, siempre que las grabaciones realizadas en Estados Unidos eran reproducidas en los bosques de ese país, los pájaros estadunidenses respondían inmediatamente, tal como los pájaros franceses cuando las grabaciones francesas eran reproducidas en su vecindario.

Ahora, ¿a quién se le habría ocurrido pensar en algo semejante? Podría explicar por qué los nativos de Sumatra no comprendan el lenguaje de los nativos de Bolivia a pesar de que ambos son miembros de la raza humana.

Adjuntas encontrarás algunas estampillas para ti o Chelenita o para las colecciones de sus amigos.

Cordiales saludos para todos ustedes. 

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Apartado  2701

México, D. F., 14 de marzo, 1957

Mi  querida Malú:

El sheriff del pueblo fantasma ha conocido todos mis seudónimos todo el tiempo y por muchos años, pero nunca pudo, no importa cuánto lo hubiera intentado, hallar mi nombre real hasta que tú tenías que venir y decírselo. Por qué sentiste que debías hacerlo y volver mi vida más difícil de lo que ya es, sobrepasa mi entendimiento. Quizá lo hiciste solo por hacer justicia o quizá para estar en posición de recibir la recompensa de cinco mil pesos. Bueno, el daño está hecho y no hay remedio. Todo lo que puedo hacer por el momento es irme a esconder hasta que el ambiente caldeado se enfríe y pueda mostrar mi cara otra vez en la calle. Pero en lo que respecta al robo de caballos no es así. Al menos no exactamente así. Y si soy autorizado a comparecer en juicio y a ser juzgado por mis propios colegas, y no soy colgado en el árbol más cercano si es que una pandilla me “captura” tras buscarme por todo el campo, puedo decirte que es posible que salga en solo seis meses de la cárcel del condado y no sea enviado a San Quentin. Porque soy acusado inocentemente de robar caballos. No es tal, te diré cómo sucedió todo y entonces quizá, si conoces la verdad, puedas decir una o dos cosas buenas sobre mí al sheriff, a quien por cierto conozco personalmente muy bien porque tanto ahora como antes solía invitarle unos tragos.

Bueno, todo sucedió así: a veces debía hacer una huida rápida. Tú sabes que cualquier persona decente puede verse en una situación donde lo único seguro es huir tan rápido como las circunstancias se lo permitan. Por lo que si debía salir rápido del pueblo porque otro sheriff me estaba buscando y si sucedía también que mi viejo carro, modelo 1920, tenía dos llantas desinfladas y ninguna de recambio y si justo yo veía a un caballo ensillado qué más podía hacer sino montarlo y ya estaba afuera. Pero nunca robé ningún caballo en las muchas ocasiones en que me vi en aprietos. No, señor. Cada vez que había alcanzado el condado vecino donde el sheriffque me perseguía no tenía jurisdicción dejé al caballo ir libre y hallar su camino de regreso a casa. Si ese pobre caballo ahora mientras trotaba a casa era “capturado” por un verdadero ladrón de caballos que lo recogía y lo vendía en la próxima finca, ¿qué podía hacer yo? Por eso es que ha llegado a suceder que cuando fuera y donde fuera que un caballo desaparecía en cualquier lugar de Estados Unidos era a mí a quien acusaban de robarlo. Y te lo vuelvo a repetir y es la verdad de Dios: yo solo monté un caballo que se sentía solo en la pradera y siempre lo dejé ir tan pronto como me había servido lealmente. Por lo que si ves a ese sheriff, dile que soy totalmente inocente de cualquier cargo y que en realidad después de todo no soy un tipo tan malo.

Aquí te envío estampillas y también dos billetes de banco alemanes muy lindos. También una entrada para visitar la tumba de Napoleón primero, que en realidad era de tu madre. Y en lo que respecta a tu querida madre, acaba de decirme ayer que las quiere a las dos, a ti y Chelenita, más que nunca, y que la única razón por la que no les escribe es porque está terriblemente ocupada revisando y retipeando un nuevo guión. Tú sabes que ella tiene que vivir y para eso debe ganar dinero. Recuerdos a tu tía y tío y mi amor para ti y Chelenita.

Traducción de Elisa Montesinos