ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Maya Goded fotógrafa

'Plaza de la soledad' redimensiona la prostitución desde
la perspectiva cotidiana y el sentido del humor

“Me gusta platicar con quien fotografío”

Fotograma de Plaza de la Soledad.
Fotograma de Plaza de la Soledad. (Especial)

A lo largo de más de 20 años, la fotógrafa Maya Goded ha documentado la vida de las prostitutas del barrio de La Merced. Su vínculo con ellas ha crecido con el tiempo y ahora detona en Plaza de la Soledad, filme que marca su debut como cineasta y donde se aproxima a la dignidad y humor de un grupo de mujeres a las que considera sobrevivientes.

¿Fue por necesidad el paso de la fotografía al cine documental?

Desde hace varios años lo necesitaba. Mi primera exposición sobre este tema fue en el Museo Reina Sofía de España y para el montaje grabé lo que para ellas significaba el amor. Digamos que esa fue una primera aproximación al diálogo. En el libro que publiqué anteriormente incluí también las entrevistas. Me gusta platicar con la gente que fotografío, le dedico bastante tiempo a la platicada. El documental muestra mi forma de trabajar, desde el montaje hasta la convivencia.

¿En términos de composición es la misma mirada la de la fotógrafa que la de la cineasta?

Tienen mucho que ver. Encuadro muy parecido aunque el acercamiento quizá sea distinto. Ahora me dejé llevar más por el sentido del humor. Creo que a pesar de que las conozco desde hace años, el documental refleja una evolución en mi forma de verlas.

¿En qué sentido?

Las respeto más como mujeres sobrevivientes, sabias. Al principio, cuando llegué a La Merced, las veía como víctimas. Ahora valoro su sentido del humor, sus ganas de enamorarse, por eso era importante resaltar estos rasgos.

¿En qué momento hace a un lado el victimismo?

No sé, las conozco hace más de 20 años. Además he trabajado con mujeres de Reynosa, Tijuana, Tapachula. Es un largo viaje.  

Entre ellas hay patrones que se repiten, como el abuso sexual.

Y de una violencia fuerte y sometimiento ante el hombre; esto va muy de la mano con la prostitución.

Al hablar de las relaciones de pareja, ellas tienen perfectamente asumido lo que es trabajo y lo que es sentimiento, cosa que no siempre se acepta del lado masculino.

En la película quería mostrar los problemas de comunicación entre hombres y mujeres. De pronto nos comportamos como si no nos conociéramos, no es una cuestión de trabajo o de género. Son temas tan complejos que solo muestro pedazos para que la gente reflexione.

¿Por qué decidió involucrarse como personaje?

En mis fotos soy muy participativa, es evidente que me modelan y que hay una relación conmigo. Es decir, asumo que establezco una relación y que estoy modificando su espacio. Por tanto, no veo el caso de esconderme. Todo se basa en nuestra relación de mucho tiempo. Sería falso decirles: “No voltees a la cámara y no me lo digas a mí”.

En el documental una de ellas aparece inhalando cocaína. ¿Qué tipo de cuidados o límites se planteó para no exponerlas?

Mi editora, Valentina Leduc, y yo, decidimos qué mostrar. Creo que es algo natural en la fotografía pues es un proceso similar. En el caso de Ángeles, quien inhala, es alguien a quien conozco desde hace mucho, tenemos mucha comunicación. Pregunté si no la metíamos en problemas. Algunas de ellas necesitan meterse algo porque la noche es dura y solo así obtienen fortaleza.

En relación con ello, la policía juega un papel importante por la interacción que tienen con las chicas en Circunvalación. ¿Por qué no mostró nada de eso?

Esos fueron algunos de los límites que nos establecimos. No las queríamos meter en problemas porque finalmente ellas son quienes dan la cara.