Atreverse a pensar

Hombre de celuloide
La libertad del diablo.
(Especial)

¿Para qué ver una película como La libertad del diablo? ¿Para qué introducirse otra vez en el universo del narco, violento y atroz? Ya el director Gianfranco Rosi nos metió en la mente de un asesino real en Sicario: Room 164 en el año 2010. Lo hizo también con un protagonista enmascarado. La libertad del diablo lleva estos mismos elementos hasta sus últimas consecuencias. No entrevista solo a un sicario. Entrevista a niños, a madres de desaparecidos, a soldados desertores, a víctimas y victimarios cubiertos todos con excepción de una mujer. Ella se descubre durante el clímax de la película. ¿Por qué? O mejor, ¿para qué? ¿Para comprender? ¿Acaso el documentalista Everardo González puede hacernos entender semejante fenómeno histórico? ¿Pueden estas imágenes dar cuenta de las razones por las que estas personas comenzaron a matar? Si todos ellos saben que matar es un mal moral ¿por qué lo hacen? Si una película pudiese explicarlo, hace mucho que se habría acabado el trabajo de los historiadores. No es para entender que hay que ver esta película. Entonces, ¿para sentir? ¿Quién quiere sentir el desasosiego de esta mujer que reconoce en una fosa los zapatos de sus hijos, el acelere homicida del muchachito metido a sicario o la amargura del matón que afirma, cubierto con una careta macabra, que está seguro de que Dios no va a perdonarlo? Tal vez (y con todo y la resistencia de quienes se niegan a reconocer que detrás de esta masacre hay un problema moral y por ende metafísico) la clave está en el título: La libertad del diablo. La única razón que encuentro para ver esta película está en atreverse a pensar. Meditar que no hay más libertad en estos asesinos que en el cordero cebado. Todos ellos saben que “el que a hierro mata a hierro muere”. Entonces el problema al que nos enfrenta esta película es filosófico. ¿Perdonar? ¿Es posible no hacerlo si uno entiende la falta de libertad? Por tanto, ¿es obligado perdonar? ¿Existe la libertad? La historia de la violencia en México explica los hechos tan bien como quien dice que “ha sido el diablo”, es decir, no explica nada de nada. Y La libertad del diablo está hecha para meditar en torno a realidades que nos trascienden a nosotros y a los historiadores. Porque solo el arte es capaz de dar cuenta de horrores como los que en México han tenido lugar.