La inconformidad y la furia críticas

Poesía en segundos.
'Habitación con retratos' (Era/ Conaculta, 2015) de Guillermo Sheridan.
'Habitación con retratos' (Era/ Conaculta, 2015) de Guillermo Sheridan.

Ciudad de México

Aunque Habitación con retratos (Era/ Conaculta, 2015) de Guillermo Sheridan no es propiamente una biografía y hay en el texto un caos de tiempos, memorias y sucesos, algo muy parecido a lo que ocurre en el magnífico libro La esfera de las rutas. El viaje poético de Pellicer (Bonilla–Artigas, 2014) de Álvaro Ruiz Abreu, este nuevo acercamiento a la obra y la vida de Octavio Paz es vehemente, lúcido y lleno de revelaciones.

Desde las primeras páginas, en el ensayo “Tráquea traquetea: la poesía y la furia”, encontramos un análisis esencial no solo para entender a Paz sino para acercarnos a un temple literario que casi ha desaparecido en nombre del “todo está bien”. Sheridan dilucida el papel de la cólera, de la invectiva, del inconformismo y, en general, del arte de decir No y arrojarse a la fuerza creativa de las ideas y lanzarse contra un adversario ruin o, al contrario, respetable. “Como en el romano [Horacio], Francisco de Quevedo o Pablo Neruda, la violencia quema” —escribe Sheridan— en la escritura de Paz. Este arrojo está presente en el joven escritor radical que fue a Valencia en 1937 y también está vivo en el “viejo” que armó las legendarias Plural y Vuelta. La puesta en escena de la furia permite a Sheridan saber y leer con agudeza el primer gran libro de poesía de Paz, ¿Águila o sol?, e ir y venir con agilidad por las composiciones anteriores y posteriores. La revisión de los poemas en prosa devela el vigor poético e intelectual que el escritor mexicano adquirió y que nunca perdería.

Quizá, en ese punto, hubiese sido mejor mostrar más enfáticamente el papel central del surrealismo en la completa “liberación” de Paz y en las reflexiones siguientes. No hubiera sobrado. Cuando leemos Benjamin Péret y México (FCE, 2014) de Fabienne Bradu comprendemos mucho más claramente todo lo que el poeta mexicano le debe a este movimiento y a este melenudo amigo surrealista (el afianzamiento de la crítica contra el autoritarismo y el empleo de la mina de oro del arte precolombino en la creación de poemas y ensayos). En contraste advertimos, si pensamos en los grandes libros de Paz, cómo el poeta mexicano llevó más lejos al surrealismo sin convertirse en surrealista.

En las siguientes secciones de Habitación con retratos hallamos, por un lado, el tratamiento de una parte de la correspondencia ya conocida y, por el otro, de la desconocida como lo son las cartas a Octavio G. Barreda, Charles Tomlinson y José Bianco, entre otros. En las epístolas a Barreda observamos cómo Paz rechaza el carácter vacío de la crítica académica, casi siempre tiesa y banal, y valora el talante pleno de la literatura real en El Hijo Pródigo —“tiene más enemigos que lectores atentos”—. En el segundo caso, las cartas a Bianco y Tomlinson, apreciamos la riqueza única de la amistad intelectual, que en Bianco pasa por la revista Sur y la apertura a la autocrítica, y en Tomlinson por la aceptación de un temperamento literario opuesto y la colaboración creativa en obras comunes (Air Born/ Hijos del aire). Más adelante, en “Amor con faltas de lenguaje”, las cartas de la madre de Paz son una revelación de una intimidad, de un compañerismo y una ternura inesperados. Sheridan nos deja entender a este personaje primario recuperando, con justicia, las indagaciones sobre la familia de otros investigadores. Este es un libro esencial para entender la entereza, el rigor y la furia de la verdadera poesía.