En la polémica

Nunca ha sido ajeno a la polémica. Esta vez, sin embargo, no la buscó.
Bob Dylan
Bob Dylan (Daniel Kramer)

La nominación del poeta, compositor y músico estadunidense Bob Dylan como acreedor del Premio Nobel de Literatura ha provocado una cascada de opiniones encontradas. Los más académicos han mostrado su indignación ante el hecho consumado por el jurado sueco que determina a los ganadores del prestigiado galardón. Dicen que Dylan es tan solo un cancionero y no un hombre que cuente con una sólida carrera en el área de las letras, con novelas, ensayos o cuando menos algunos poemarios publicados. Se abarató el premio, comentan con amargura. Ahora ya cualquiera puede ganarlo.

Por otro lado, están quienes defienden que la Academia sueca se haya abierto a los nuevos tiempos y haya decidido romper con precedentes y prejuicios para dar la anhelada presea a quien consideran merecedor sin duda de la decisión tomada en Estocolmo.

Me inclino más por la segunda posición. Pienso que Robert Allen Zimmerman (el verdadero nombre de Bob Dylan) posee los suficientes méritos para tener el Nobel de Literatura, ese mismo que suele dársele a escritores solo conocidos por unos cuantos y que se vuelven célebres justo al recibirlo. Esta vez ha sido lo contrario. El autor de “Tangled Up in Blue” cuenta, desde hace más de medio siglo, con una muy conocida obra. A mi modo de ver, es dueño de un gran manejo de la palabra en lengua inglesa y un artista capaz de una formulación fascinante de imágenes y metáforas, muchas de ellas intrincadas y de difícil interpretación. La suya es a veces una poesía hermética, pero de gran belleza formal y una profundidad que en ocasiones exige dos o más lecturas.

Estamos ante un bardo del folk, el blues, el rock y en general de la llamada música de raíces; un poeta que cambió la manera de escribir canciones y de decir las cosas; un revolucionario de la escritura trovadoresca estadunidense, cuyos antecedentes inmediatos están en gente como Leadbelly, Pete Seeger y Woodie Guthrie; un juglar de la segunda mitad del siglo pasado y lo que va del presente.

Si a las pruebas hay que remitirse, basta con que el lector acuda a las letras de composiciones como “All Along the Watchtower”, “Simple Twist of Fate”, “Shelter from the Storm”, “Visions of Johanna”, “Desolation Row” y, por supuesto, ese tema fundamental que es “Like a Rolling Stone”, piedra de toque para toda una generación de compositores y que, de una u otra manera, influyó en más de un escritor formal.