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Miércoles , 21.11.2018 / 13:01 Hoy

Hilda Hidalgo “Los muertos se quedan con uno”

Entrevista

A los 72 años, Violeta (Eugenia Chaverri) decide reinventarse. No solo decide aprender a nadar, también rompe con su pareja de toda la vida y se propone hacer de su casa su espacio de libertad y sostén económico.
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Para la cineasta costarricense Hilda Hidalgo, la vejez puede ser un periodo de plenitud y no nada más de achaques físicos y mentales. Inspirada en su madre, la realizadora filmó Violeta al fin, una historia acerca de las limitaciones y la marginación que enfrentan los ancianos.

¿De dónde viene la motivación de hablar de la vejez?

Existe un condicionamiento social y permanente que nos dice: “lo peor que puede pasarte en la vida es envejecer”. Nos llenan de temores, falsedades y prejuicios. Una reacción a este tipo de ideas es la discriminación sistémica que sufren los ancianos. El personaje de Violeta está inspirado en mi madre y mis tías, quienes me enseñaron que la realidad es otra. Por supuesto, hay una disminución de las capacidades físicas y mentales, pero la vejez también puede ser una etapa de pasión, creatividad e inclusive de mayor libertad.

De hecho, la película cuenta la historia de una mujer de 72 años que reinventa su vida, es decir, que se libera.

Tras su divorcio se encuentra en posibilidad de ser autónoma y de tomar sus propias decisiones. Su mundo colapsa cuando le dicen que su casa está en riesgo y la amenazan con quitársela. La adversidad nos permite ver de qué está hecha Violeta con tal de salvar su patrimonio y su posibilidad de un futuro.

La idea de jubilar a las personas a los 60 o 70 años ¿es meramente occidental?

Predomina en Occidente porque el sistema capitalista es voraz y considera que aquello que no es “productivo” debe desecharse. Pero sorprendentemente también empieza a suceder en Oriente, donde se supone que existe una mayor veneración a los viejos. Estrenamos la película en Corea del Sur y una señora me comentó que allá les comenzaba a suceder lo mismo. Quería retratar la contradicción que supone la libertad propia de la vejez con la discriminación. Necesitamos revolucionar ese contexto. Los griegos decían que la vida era un camino para llegar a la vejez, es decir, que nuestra responsabilidad consiste en prepararnos para ese momento revelador.

Ken Loach ya ha tocado el tema en su película Yo, Daniel Blake.

No he visto la película de Ken Loach, pero cuando eres viejo pierdes derechos en todas las direcciones. No te aseguran, no te dan créditos bancarios. No obstante, en la historia del arte hay gente que hace sus mejores trabajos después de los 70 años.

La película tiene además perspectiva de género.

A la generación de la que hablo en la película le tocó una Costa Rica muy conservadora. Sin embargo, como las mujeres hemos vivido en la marginalidad del poder por más de 5 mil años, tenemos una habilidad extraordinaria para la rebeldía y desobediencia. Hoy me parece que ni los hombres ni las mujeres estamos contentos con el estado de cosas y buscamos nuevas alternativas. Recién vi un dato que me llamó la atención: en los últimos diez años ha repuntado el número de divorcios en parejas de más de 70 años. Creo que esto se debe a una concepción distinta sobre la vejez.

¿Entiende la película como un homenaje a su madre?

Mis historias parten de algo que tiene que ver conmigo y Violeta al fin tiene mucho de mi madre, de mi padre y aun del equipo que trabajó en ella porque cada quien incorporó su sentimiento. Pero siendo concreta, mi madre murió antes del rodaje, de modo que su duelo me acompañó durante la película. Me gusta pensar que los muertos se quedan con uno, solo que de una manera diferente.

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