Alfredo Castruita. “Mi cine responde al momento”

Tres historias convergen en 'Potosí', que se centra en los “daños colaterales” de la guerra contra el crimen organizado
'Potosí'
'Potosí'

Un accidente en una carretera conecta tres historias: un pastor de ovejas que no ha disparado su revólver en 40 años, una mujer víctima de violencia doméstica y un humilde campesino viviendo en alerta para proteger a su familia del crimen organizado. Personajes frustrados por la impotencia para reponerse de un panorama tan árido como violento coinciden en Potosí, que pone su objetivo en los llamados “daños colaterales” de la guerra contra el crimen organizado. La ópera prima de Alfredo Castruita llega a las pantallas precedida de un largo recorrido por festivales.

¿Por qué poner la mira en los llamados daños colaterales del combate al narcotráfico?

Por lo que vivimos muchas personas. Crecí en Ciudad Juárez, donde el miedo siempre fue constante. Quería plasmar el sentir cotidiano, no tanto lo que estamos acostumbrados a ver en la televisión y el periódico. Es triste hablar de ese tipo de temas, pero en mi caso siento la necesidad de expresar el odio y la desesperación que tenemos. No quiero cambiar a las personas, solo quiero promover la reflexión sobre el mundo en el que estamos viviendo.

La impotencia une a las tres historias de la película.

Esas historias no solo pasan en México; también en Latinoamérica y el resto del mundo. La violencia intrafamiliar, el daño colateral que deja el narco y el linchamiento son constantes en sitios donde la educación no llega.

Uno de los personajes dice que el país se ha convertido en un inmenso cementerio. Creo que eso resume el sentido del filme.

Es una de las reflexiones centrales. No es una película fácil de digerir, estoy consciente de eso, pero es algo que los actores y mucha gente que participó en el rodaje tenía ganas de expresar.

¿Cómo involucró a los actores con el tono del discurso que quería manejar?

No fue difícil. Cuando se me acercaba alguno de los actores, como Gustavo Sánchez Parra, y me preguntaba cómo era su personaje, en vez de platicarle mi idea le respondía: “¿Cómo ves al personaje?” Juntos lo construimos. 

Cada historia está narrada con un estilo de cámara distinto, ¿por qué?

Soy muy visual. Trabajé mucho la preproducción a fin de tener clara la fotografía. Desde el principio quisimos que cada historia tuviera su propio estilo y movimiento de cámara. Con el fotógrafo Santiago Sánchez nos aseguramos de llevarlo a la práctica. A lo mejor la mayoría de la gente no lo nota pero ahí está. La parte más importante es la preproducción. Cada personaje tiene una historia diferente y, por tanto, la cámara tiene que ser diferente. Hubo ensayos, evidentemente, pero solo fueron para manejar las pausas y lo que yo quería sentir y hacer en la pantalla.

¿Por qué quiso contar la película a partir de tres historias? Dos referencias inmediatas en este sentido son Amores perros, de González Iñárritu, y Pulp Fiction o Perros de reserva de Tarantino.

Así estaba marcado. Partimos de testimonios de personas que estuvieron en algo muy similar y teníamos que contarlo de manera fragmentaria para que fluyera. Nunca se me vino a la mente Amores perros o Pulp Fiction, pero de igual manera había tres historias que iban a unirse en un punto. Queríamos empezar con el final por una cuestión de impacto pero tampoco queríamos hacerlo en forma de capítulos.

¿Se planteó como uno de sus objetivos tratar de diferente manera la violencia en México, en relación a como lo hacen la mayoría de los filmes?

Uno hace las cosas según como las siente y ve. Ahora estamos trabajando en el segundo largometraje, donde hacemos una crítica a la negligencia médica. Aquí el estilo es más documental. Uo siempre quiere ser original pero no puede ser el objetivo a seguir. Mi cine es instintivo y responde al momento.  

¿Pero cómo no quedarse en la mera denuncia y, por el contrario, llegar a una historia con dimensión humana?

Si lo consigues es por la honestidad y la humildad con la que se cuenta. Ser honesto es lo que vale.

gonzalezjordan@gmail.com