Santiago Cendejas. “Veo una sociedad a punto de colapsar”

Dentro de un Estado de Sitio, Mercedes (Eduarda Gurrola) y Juan (Harold Torres), organizan una fiesta en su nueva casa
'Plan sexenal' de Santiago Cendejas
'Plan sexenal' de Santiago Cendejas (Makina)

Todo parece ir sobre ruedas hasta que se va la luz y aparece un espía. A partir de entonces, los personajes se verán inmersos en una espiral de caos. Plan sexenal es la ópera prima de Santiago Cendejas, un filme apocalíptico que pretende reflexionar sobre los problemas del país.

¿Plan sexenal es una película apocalíptica sobre la Ciudad de México?

Parte de la necesidad de contar una historia que hablara del México contemporáneo, pero que al mismo tiempo fuera algo más que una metáfora, quizá un thriller que reflexione sobre el origen de nuestros problemas como sociedad. Creo que a partir de lo particular o privado podemos plantear situaciones generales o globales.

Muestra a la CDMX envuelta en un Estado de Sitio.

Creo que es un riesgo que continuamente está a punto de suceder; es un símbolo de lo que podría pasar si la situación empeora en términos de inseguridad o si hubiera un movimiento armado que intentara tomar el poder. No ha ocurrido, pero nadie lo puede descartar y eso me ayuda a generar una presión hacia el interior de la casa. Quería personajes con cierto miedo al exterior. 

La oscuridad tiene una presencia protagónica, ¿por qué darle tanto peso?

Es algo propio del México contemporáneo, pero también del mundo en general. Vivimos confundidos, no sabemos qué es verdad y eso para mí es síntoma de oscuridad. No encontré una mejor manera de reflejar visualmente la falta de información. En un punto mis personajes no saben siquiera quiénes son y terminan arrastrados a una pesadilla.

Vivimos tiempos donde abundan las historias apocalípticas…

Sí, pero en mi caso no fue algo intencional. Quería hablar sobre el mundo contemporáneo. Comencé a escribir la película en 2013 y veía una sociedad a punto de colapsar. Aquí teníamos la guerra contra el narco y en Oriente la Primavera Árabe. Me preguntaba constantemente, ¿por qué nunca podemos concretar un cambio real? Sin embargo, Plan sexenal me parece que no ha perdido vigencia e incluso tiene algo de profético.

Su película apela también a los instintos primarios de la animalidad: la territorialidad y la protección de la hembra ante la presencia de dos machos.

Quería llegar a las raíces de la revolución fallida. Creo que tiene mucha relación con la naturaleza humana, cosas que son tan simples como los roles de género. En la película vemos a un macho mexicano que poco a poco se descompone y pierde fuerza. Me interesaba exhibir el arquetipo del hombre fuerte y su proceso de decadencia hasta llegar al extremo de no saber quién es.

La mujer tiene rasgos muy arquetípicos de lo femenino…

Al principio los personajes eran arquetípicos, tenían una fuerte carga simbólica. Durante el proceso de trabajo con los actores adquirieron más identidad y, por tanto, se hicieron más complejos. La mujer es el objeto del deseo porque estamos hablando de un triángulo, eso me lleva a movilizar a los hombres.

¿Por qué usar la cámara nerviosa?

Recurro a todos los elementos que ofrece el cine para hacer reaccionar al espectador. La cámara nerviosa aporta tensión y resta literalidad. Al hablar de la inacción burguesa no podía facilitar los estímulos en el público, quería incitarlos a reaccionar.