Sala 206

Café Madrid
Reproducción de 'Guernica'
Reproducción de 'Guernica' (Pablo Picasso)

Ciudad de México

El espacio rectangular, de paredes altas y blancas, se ubica en el segundo piso del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Oficialmente es la Sala 206, pero todos lo conocen como “el rincón del Guernica”. Es, desde luego, la zona más visitada de este lugar y, por lo tanto, lo más frecuente es toparse con hordas de gente contemplando ahí, impávidos y de pie, el cuadro más famoso de España, pintado hace ahora 80 años por el malagueño Pablo Ruiz Picasso (1881–1973).

El lienzo mide 27 metros cuadrados, una dimensión que le bastó al autor para encerrar por completo al siglo XX. Se exhibe aquí desde 1992, después de un periplo casi tan fascinante como los elementos y acontecimientos que representa. Uno suele verlo por primera vez en los libros de texto y al leer o escuchar su historia siempre queda un halo de misterio. Por eso el día que nos paramos frente a él en esta sala resulta imposible no clavarle la mirada a cada una de sus partes. Observen al toro, al caballo herido y al pájaro. Fíjense en el soldado muerto, en la mujer de la parte superior derecha, que se asoma por una ventana y sostiene hacia afuera una lámpara. Miren ahora a la madre que, en el lado izquierdo, grita con su hijo muerto en los brazos y, en el extremo opuesto, a la que clama al cielo, con los brazos levantados, ante una casa en llamas. Es el horror. La belleza. El arte que sacude.

Hace unas semanas, sin embargo, llegué a esa emblemática Sala 206 y ante el cuadro había varias cámaras, micrófonos e instrumentos musicales. A Radio Nacional de España, la radio pública, se le ocurrió celebrar las ocho décadas de la obra maestra de Picasso invitando a doce artistas (el grupo Vetusta Morla, Estrella Morente, Jorge Drexler e Iván Ferreiro, entre ellos) a cantar en ese espacio. Suena Guernica se llamó el evento y verlos a todos en ese “escenario” no solo le dio otro carisma a sus interpretaciones sino que, además, despertaron entre los oyentes una emoción y un respeto más acentuados hacia esa obra de arte.

Pero lo que atrapa estos días en el Reina Sofía es una exposición que intenta deconstruir la pintura en donde se concentra la realidad bélica contemporánea. La muestra se llama Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica y presenta una selección de documentos (cartas, fotografías, bocetos, grabaciones, cuadros fundamentales… traídos de otras partes del mundo) que dan cuenta del proceso creativo del artista enterrado en la Costa Azul. Como la Sala 206 no puede albergar todo ese material, han tenido que instalarlo en otros espacios. Por eso es recomendable volver a ella después de recorrer la exposición. Porque uno mira con otros ojos (más informados) el cuadro. Este simple ejercicio permite comprender su origen, el uso político que se hizo de él y el lugar que ocupa en la historia del arte pero, sobre todo, ser conscientes de que Picasso no habría podido concebir el Guernica sin una serie de trabajos previos en los que también se fijó en la agonía, la perplejidad y el horror de la violencia inherente a la guerra. El sufrimiento y la desorientación guardados y exhibidos en el segundo piso de este museo perduran, por desgracia, en nuestros días, y siguen representando a la perfección la escena trágica de nuestro tiempo.