La foto que todo lo puede cambiar

Hombre de celuloide.
'A Thousand Times Good Night' (Mil veces buenas noches). de Erik Poppe.
'A Thousand Times Good Night' (Mil veces buenas noches). de Erik Poppe.

La actriz Juliette Binoche tiene una carrera impresionante. En A Thousand Times Good Night demuestra por qué. No solo imita el acento irlandés, lo hace con la mirada loca de quien tiene suficiente carácter como para interpretar a toda clase de personajes. Dirigida por Erik Poppe, A Thousand Times Good Night cuenta la historia de una fotógrafa de guerra. La primera secuencia es fenomenal. Entre telas y polvo, Rebecca documenta en las calles de Kabul un ataque terrorista. El director fue fotógrafo de guerra, de modo que la película está basada en sus memorias, pero ha decidido cambiar el género del protagonista (volverla mujer) lo cual causa confusiones porque, como veremos, el drama más que en el campo de batalla se desarrolla en la vida familiar.

Resulta que Rebecca está casada con un biólogo que en lugar de admirar a su mujer se la pasa regañándola. Él y sus reprimendas son lo más flojo de la película porque luego de haber visto lo que sucede en Kabul a nadie le interesa el sufrimiento de un hombre que lamenta las ausencias de su mujer en la casa burguesa de Dublín. Tengo la impresión de que el director cambió el sexo de su protagónico para que lo pudiese interpretar Juliette Binoche. Hizo bien, aunque el marido parece haberse salido de contexto y las hijas parecen incapaces de admirar a mamá. Otro problema que ha traído el cambio de género del protagónico estriba en que el guionista ha tenido que inventar a un grupo de mujeres terroristas. En efecto, resultaba irreal que los talibanes se dejasen fotografiar por una mujer occidental.

Ganadora de la Semana de Crítica en el Festival de Cine de Montreal, A Thousand Times Good Night es algo más que el regreso de Binoche al gran cine; es un documento de la cinematografía europea que da voz a quien no la tiene. Terroristas que enredados entre Dios, violencia y eternidad, están dispuestos a todo en las calles de Bagdad. Que este hecho pudiese significar una justificación es algo que también discute la película.

Binoche es la piedra angular sobre la que está construido este drama existencial de sabor nórdico. Es cine que contiene las tribulaciones de quien vive en el Primer Mundo leyendo diarios sin hacer nada. Pero, ¿qué hacer? La respuesta la tiene Rebecca: documentar el conflicto, navegar entre el sueño y la realidad salvaje de estos sitios para ofrecer al público el contraste entre estos mundos aparentemente tan lejanos: un campo de refugiados, un coche bomba y un comedor familiar en el que las niñas se quejan por la ausencia de su mamá.

Actriz, fotografía y montaje hacen de A Thousand Times Good Night una obra excepcional, perfecta, para ofrecer belleza a la barbarie. Los ojos de esta fotógrafa parecen haberlo visto todo; tienen algo de la locura de Binoche en Los amantes del puente nuevo y algo del dolor de la protagonista de Azul. Fastidiada por la frivolidad, esta fotógrafa sabe que es mejor hablar menos y enseñar más. Tal vez, en efecto, una foto suya pueda cambiar la realidad.

 

A Thousand Times Good Night (Mil veces buenas noches).Dirección: Erik Poppe. Fotografía: John Christian Rosenlund. Con Juliette Binoche, Nikolaj Coster–Waldau, Maria Doyle Kennedy. Irlanda, Noruega, 2013.