La dignidad del migrante

Hombre de celuloide
'Mediterránea'
'Mediterránea' (Especial)

Mediterránea, de Jonas Carpignano, ofrece una visión europea de cierta narrativa que luego de mucho ensayo y error se consolidó en México: la del migrante que hoy se encuentra al centro del debate político en el país más poderoso del mundo. Este migrante tiene un deseo que aquí contiene la palabra “Mediterráneo”: mar–frontera entre los caseríos del subdesarrollo y la dignidad del ser humano. Pero no es que la dignidad habite en Europa, no. Es la travesía la que devuelve al migrante su dignidad.

Aun así, y a pesar de haber sido nominada para el Gran Premio de la Crítica en el Festival de Cannes el año pasado, Mediterránea es una película aburrida. Carpignano sabe detener la cámara sobre una duna, sobre un rostro o en el color de la tela que cubre la cabeza de estos musulmanes, pero es incapaz de desarrollar la amistad de Abas y Ayiva, dos hombres de Burkina Faso que tienen las agallas de lanzarse al mar. Y en forma literal.

Mediterránea hubiese sido una película muy buena si el director hubiera conseguido desarrollar la amistad de estos hombres con la misma entraña con la que construyó la imagen. Los atardeceres son largos, pero las escenas de vínculos humanos suceden aprisa. Y sin embargo son las más emotivas: cuando los amigos comen en silencio después de una desgracia, cuando caminan al amanecer por las estaciones de un tren o cuando aprenden a traficar con un pequeño mafioso italiano.

Los mafiosos italianos también están desperdiciados. Tanto que uno se ve tentado a comparar Mediterránea con Gomorra de Matteo Garrone. Los pequeños criminales de la primera, aunque son magníficos actores, carecen del encanto de la segunda y la culpa es por completo del guión.

Tal vez la secuencia final salve la película porque carece de moralismos, porque es de una ternura serena y contenida. Abas y Ayiva tienen la complejidad de lo humano y aunque su amistad no se desarrolla están lejos del melodrama barato con el que México comenzó experimentando sus historias sobre migrantes.

Mediterránea es uno de los primeros intentos europeos de ponerse en los zapatos del “ilegal” porque aunque los griegos han creado extraordinarios personajes migrantes (La eternidad y un día, de Angelopoulos, o Xenia de Panos Koutras) la travesía del ilegal solo había sido telón de fondo.

Mediterránea es un buen intento que no se consuma. Faltó desarrollar estos personajes que no se juegan la vida por “una vida mejor”. Lo hacen por una necesidad existencial. Y es ahí donde los grandes narradores encuentran la dificultad: en retratar lo que arriesgan estos hombres y mujeres con tal de demostrar que la pobreza no les ha quitado la dignidad que tiene todo lo humano.

Mediterránea. Dirección: Jonas Carpignano. Guión: Jonas Carpignano. Con Koudous Seihon, Alassane Sy, Paolo Sciarretta, Pio Amato, Mary Elizabeth Innocence. Italia, Francia, Estados Unidos, Alemania, Qatar, 2016.

@fernandovzamora