Archivista visual

Artes
Imagen de la exposición 'Doma'
Imagen de la exposición 'Doma' (Especial)

La apropiación es el tema y la estrategia de la exposición Doma del artista mexicano–argentino José Luis Landet, que se presenta en la Galería Arróniz hasta enero de 2017, en la cual hace una relectura visual de la obra del argentino Carlos Gómez en su paso por la Ciudad de México. Quizá es un pretexto para también reflexionar sobre la propia estancia en esta capital durante la primera década siglo XXI: Landet se formó artísticamente en México, y su paisaje visual, así como intelectual, se extiende entre el ir y venir de una geografía estética que mira hacia el sur.

En su obra persiste una huella del dibujo, un gusto por el trazo que va escribiendo reconfiguraciones, en las que enlaza su creatividad, su oficio a una incomodidad que lo ha llevado a moverse físicamente (va y viene entre la Ciudad de México y Buenos Aires) y a sistematizar una curiosidad que lo ha llevado a convertirse en una suerte de artista–archivista. De esta forma, se va encontrando con el material de otros, como el de Carlos Gómez, que ha reordenado y sintetizado para crear piezas emotivas que guardan una nostalgia por ese otro en el que se mira, y al mismo tiempo que homenajean su influencia en una exhibición visual–narrativa.

Al recorrer esta muestra, el espectador entra al mundo de ese Carlos Gómez, uno de esos artistas desconocidos en el mercado, pero significativos, que en su hacer cotidiano marcaron las rutas invisibles del arte actual (argentino). Landet persigue esa huella que conecta a Gómez con la poesía concreta brasileña, con la rebeldía de la marginalidad y con su propio quehacer de laboratorista visual enfocado, como alguna vez él mismo lo dijera, “en la elaboración de un lenguaje plástico donde la forma y la materia accionan al mismo tiempo con una cantidad de recursos infinitos”, muchos provenientes de la literatura, de la memoria, de la historia o del acto político.

Como ya lo había hecho en otros trabajos, Landet reconstruye y deconstruye el recuerdo. En Doma recupera y reinterpreta obras de Gómez, y el espectador se pregunta cuál es el límite entre ambos, qué es de quién; pero mientras las observa, se va introduciendo en la mirada líquida de un artista sobre otro artista hasta convertirlo en personaje, uno que habla en primera persona en la carta–audio En crudo y al que vemos —en tercera— en el collageMaterialismo histórico o en el collage y tinta china sobre papel Encabezados.

Landet invita a transitar otro tiempo para presentarnos su discurso, como se aprecia en la instalación Construcción de un encadenado. Así Doma es un pretexto para hurgar y entender al archivo como un soporte y al artista como unarchivista que va  creando mientras reinterpreta lo encontrado para escribirse o inventarse en ese hallazgo.