Escenas de un héroe

Reseña
 Testamento de Clark Kent (Almadía, México, 2015), de Héctor Carreto
Testamento de Clark Kent (Almadía, México, 2015), de Héctor Carreto

El nuevo filme de Superman se estrenó esta primavera de 2015. Está compuesto en verso y editado por Almadía. Podemos apreciar en la pantalla que estar incapacitado para este mundo es más significativo que tener la fuerza de un hombre de acero. Los poemas que componen Testamento de Clark Kent (Almadía, México, 2015), de Héctor Carreto, van de cielos kriptonianos a la desolación que representa andar por tierra ajena.

El escritor de El poeta regañado por la musa (Almadía, 2006) y Coliseo (Premio de Poesía Aguascalientes, 2002) muestra en pequeños cortes ironía y humor recalibrados a 35 mm. Parece ser que no existen figuras inalcanzables para este director que edita y secciona la vida en sus versos (gran auscultador de la cotidianidad) y, con aparente simpleza, deja ver que la profundidad no solo vive en los poemas excelsos, también luce en la estampa de los personajes de celuloide.

Estos poemas son más un detrás de cámaras que una reafirmación del águila de azul y rojo. Mientras la película gira, se desnuda el arquetipo más grande que se ha inventado el ser humano. “En realidad, Clark Kent personifica, de forma perfectamente típica, al lector medio, asaltado por los complejos y despreciado por sus propios semejantes; a lo largo de un obvio proceso de identificación, cualquier accountant de cualquier ciudad americana alimenta secretamente la esperanza de que un día, de los despojos de su actual personalidad, florecerá un superhombre capaz de recuperar años de mediocridad”, afirma Umberto Eco. Es probable que el espectador, igual que el héroe, cuando ponga el separador y abandone su butaca, no podrá deshacerse del Clark que lleva dentro.

En la cinta el personaje principal vaga en la búsqueda de la identidad. Vive con el peso de estar determinado a desempeñar el papel de defensor. Sabe que sus manos de reportero no son suficientes para abrazar a Luisa L. La soledad nunca lo abandona, va con él, incluso cuando el público lo ha ovacionado de pie en el cine. “A veces me aburro entre tanta belleza celeste”. Superman está sobrecalificado para el planeta Tierra. Lo vemos resolver conflictos sin manchar el atuendo, es más humano que los humanos, no piensa en conquistar al mundo, se desvive por protegerlo, llega temprano al trabajo, no miente, es un buen hijo, incluso puede ser que solo consuma alimentos veganos.

La tarde se pasará en comer palomitas, en llenarse las inquietudes de aventuras y superpoderes, en apreciar cómo la trama se satura de vida cotidiana, en ver cómo el Godín es archivado en los convencionalismos del Diario El Planeta y cómo el Hombre de Acero está sujeto a la guarda de las buenas conductas. Al final, una vez vistas las páginas de este filme en 3D, después de las sonrisas, confiaremos en que alguna piedra verde nos golpee en la cabeza y nos restituya la vida común. “La kriptonita me lleva de regreso a la tierra./ Es una droga que me devuelve a un mundo/ racional y saludable”, dice el Clark Kent de Héctor Carreto.