ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

De visita en México, el cineasta británico dialoga sobre su más reciente producción, 'Eisenstein en Guanajuato'

“El cine es joven pero usa viejos esquemas”: Peter Greenaway

'Eisenstein en Guanajuato', de Peter Greenaway.
'Eisenstein en Guanajuato', de Peter Greenaway.

Apenas empezamos a comprender la estancia del director ruso Sergei Eisenstein en México, a principios del siglo XX, comenta Peter Greenaway. De ahí el reto de abordar la vida del autor de ¡Viva México! a través de Eisenstein en Guanajuato, un biopic radical, fuera de todo convencionalismo, en el cual el cineasta británico confirma su compromiso por encontrar nuevas formas de narrativa visual.

 

De director a director, ¿qué clase de empatía siente con Eisenstein?

Creo que hay muy pocos directores brillantes y visionarios, y él es uno de ellos. Una de sus ventajas es que estaba haciendo cine en 1920, cuando todavía no sabíamos lo que era. Al margen de propuestas comerciales, había gente como Luis Buñuel o Salvador Dalí, que trataban de entender su relación con la idea de la esencia del tiempo. Recordemos las películas silentes. Había, además, muchas posibilidades fílmicas y políticas. Pensemos en la propaganda y su labor para esparcir el comunismo no solo en Rusia sino en todo el mundo. El cine era importante y realmente serio, fue una herramienta de organización y civilización de los sistemas políticos. Eisenstein hizo tres películas extraordinarias: La huelga, El acorazado Potemkin y Octubre, por supuesto muy politizadas. Sin embargo, creo que no solo deberíamos recordarlo como un pionero y publicista del comunismo. La Capilla Sixtina de Miguel Ángel es un extraordinario ejemplo de propaganda del catolicismo romano, pero no pensamos en propaganda cuando hablamos de Miguel Ángel. Entonces, ¿por qué sí lo hacemos con Eisenstein? Era lo suficientemente talentoso, fuerte y serio, como para construir una mirada particular. Desarrolló una habilidad para hablar en diferentes idiomas, para explicar una posición ideológica y hacer películas muy poderosas.

 

¿Durante el rodaje de su película descubrió algo de Eisenstein que no sabía?

Hice un descubrimiento personal cuando tenía 17 años. A esa edad eres muy fácil de impresionar y yo lo estaba por sus películas; comencé a estudiarlo desde entonces. Sentado en la biblioteca a la medianoche, entre 30 mil libros, me ponía a leer sobre su vida solo para espiar su experiencia alrededor del mundo. Creo que la experiencia asociada con la figura del propio Eisenstein me dio la valentía para hacer una película sobre él.

 

A partir del conocimiento que tiene de México y sus visitas recientes, ¿percibe algún tipo de vigencia en la película ¡Viva México!, de Eisenstein?

Hace veinte años gente como él, responsable de la imagen, solía ser importante. Ahora no lo es ni remotamente. Hoy se puede hacer lo que se quiera con las imágenes. No sé qué pensaría Eisenstein porque el cine ha avanzado tecnológicamente y él era un gran experimentador. Si estuviera vivo usaría hologramas 3D, estaría a punta de cañón con toda la tecnología.

 

Usted suele decir que el cine ha muerto. ¿A qué se refiere exactamente, ya que es un arte aún joven?

Es muy joven pero usa viejos esquemas. Cada filme se puede ver una y otra vez. Si en una película muestras tu experiencia porque eres un cineasta profesional, que no se deja regir por el público, entonces terminarás por abandonar el cine. Hoy, con solo ver cinco minutos de una cinta puedes reconocer el clímax y saber que terminará al estilo hollywoodense. No hay nada nuevo en el fondo. Una de las cosas que buscamos exhaustivamente es una nueva forma de hacer cine y creo que esto tiene que trascender nuestra actividad. No hay que buscar una historia en la vida, sino un frame en la vida. La vida está basada en frames creados por situaciones artificiales. Hay que cambiar estas nociones para reinventar el cine.

 

¿A quién sigue entre los directores actuales?

Algo sorprendente, incluso para mí, es que concuerdo con el cine comercial de Ridley Scott. Sus películas son brillantes a pesar de ser hollywoodenses, son mucho mejores que las de Kubrick o Scorsese. Creo que es un hombre que entiende la imagen y la fotografía; solo desearía que no utilizara guiones comerciales.