ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

'La asunción de José' parte del naufragio en que el colombiano José Asunción Silva perdió toda su obra y el arduo proceso de rescritura.


“¿Qué poeta no está olvidado?”: Juan Rocha

'La asunción de José'.
'La asunción de José'.

En 1896, durante un viaje de Venezuela a Bogotá, José Asunción Silva perdió casi todo su trabajo literario. Por necesidad o vocación, el poeta emprendió un proceso de reescritura pocas veces visto. A partir de este episodio, el realizador colombiano Juan Rocha decidió filmar La asunción de José, cinta que aborda la relación del autor modernista con la muerte, sus versos y consigo mismo.

 

¿Por qué aproximarse a la vida de José Asunción Silva?

Si bien es un escritor que me interesa desde hace muchos años, decidimos filmar la película por una coincidencia con el productor, no porque llevara años maquinándola en la cabeza. 

 

¿A nivel latinoamericano es un poeta olvidado?

Qué poeta no está olvidado… En Bogotá hay una casa de cultura en su honor; en las escuelas se lee su poesía pero tienes razón: es un poeta relegado en el resto de Latinoamérica.

 

Filmar en blanco y negro permite establecer una relación poética con el tiempo.

Justo por eso lo hice. Creímos importante construir una sensación de época y cercanía con su tiempo.

 

El naturalismo es importante en la poesía de José Asunción Silva, elemento que usted convierte en un personaje más.

Desde el guión planteamos emparejar el uso de la naturaleza con la presencia de la muerte. A lo largo de la película, la fatalidad es una constante. Rodeamos al protagonista de muchas naturalezas muertas para plantear la posibilidad de que José Asunción Silva anticipara su propia muerte. Ayudó, además, el paisaje natural de los pueblos de Jalisco donde filmamos.

 

Los diálogos se apoyan en los versos del poeta. Incluso hay un ritmo recitativo en los diálogos. ¿Cómo empatar la edición con los textos y no quedar en algo demasiado etéreo?

En 1800 la gente hablaba más lento y con menos ansiedad; usaba otras palabras. El ritmo de los diálogos ayudó a construir la atmósfera de la película. Por otro lado, es una película muy estructurada en términos de guión. El montaje duró entre cinco y seis meses y fue el proceso culminante porque incorporamos el elemento sonoro. El sonido es lo que hace una película tridimensional y es fundamental a la hora de comunicar.

 

¿Por qué centrarse en el proceso de reescritura emprendido por Silva?

Recordemos que perdió casi todo su trabajo en un naufragio y la mayoría de los textos que conocemos son producto de ese esfuerzo. Me parece impresionante su capacidad para sentarse y recuperar todo pacientemente en lugar de pegarse un tiro.  Eso nos dice mucho de su personalidad, de seguro era un romántico pero también un ser menospreciado y solitario.

 

Aquí nace otro tema de la película: el proceso creativo.

Esto es interesante. No sabría decir si emprende la reescritura por una necesidad. No creo que lo hiciera por un impulso personal o íntimo porque finalmente ya lo había escrito. Prefiero suponer que Silva sabía de la importancia de su trabajo y de la trascendencia que podía tener para la poesía colombiana.

 

¿Qué encontró de nuevo y vigente en la obra del poeta?

Casi todo. Su poesía es romántica pero a la vez incendiaria. Sigue reflejando el sentir del colombiano, ahí radica su vigencia.

 

El público natural de la película es el colombiano, ¿por qué se exhibe primero en México?

No es tan extraño. Hace muchos años me fui de Colombia y siempre he tenido una relación con mi país. Por supuesto, me gustaría que se viera por allá pero aún no lo sé. Veremos qué pasa.