ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Israel Cárdenas

“Siempre está el sueño de migrar hacia algo mejor”

"Dólares de arena" de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas.
"Dólares de arena" de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas.

Noelí (Yanet Mojica), una joven dominicana, viaja todas las tardes a las playas de las Terrenas. Allí, junto con su pareja, busca la manera de sacar ventaja y ganar algunos dólares a costa de alguno de los centenares de turistas que rondan el lugar.

Entre sus clientes ocasionales, entabla una relación con Anne (Geraldine Chaplin), una francesa de edad madura que con el paso del tiempo ha encontrado en la isla un refugio ideal donde pasar sus últimos años. Después de Cochochi y Jean Gentil, Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas vuelven con Dólares de arena.

¿Por qué contar esta historia?

En principio nos atrapó Samaná y todo lo que envuelve: la música, el convivio, la gente. Hay un intercambio cultural y una convivencia cotidiana muy particular entre los de la ciudad, los de pueblos cercanos, los haitianos, los franceses, los alemanes, los rusos. De ser un pueblo pesquero se ha convertido en un lugar turístico.


Sin embargo, la historia se centra en Noelí, una chica que quiere salir de su ciudad.

Como muchos aquí también. Siempre está el sueño de migrar hacia algo mejor sin saber exactamente qué es. Noelí piensa que puede salir sin estar cien por ciento convencida y en el camino se da cuenta que no es tan fácil ni tan sencillo.

 

Aborda las relaciones desde un juego de poder.

En una relación en la que hay disparidad de edades o económicas das por sentado que hay un abusador y un abusado, pero no es tan sencillo. Aquí nunca sabes quién está abusando de quién. No en todas las relaciones existe una conveniencia tangible y justo eso fue lo que nos interesó explorar.  

 

El personaje de Anne es fuerte en tanto que carga de historia la relación con su hijo y con Noelí. ¿Cómo construyó su papel?

Anne es una mujer a la que la vida le está pasando facturas. No está sola por casualidad. En su búsqueda del bienestar a veces es muy egoísta y no ve las consecuencias. Fuera de eso es un personaje un poco patético. El trabajo con Geraldine fue muy enriquecedor porque aportó muchas cosas a nuestro diseño. Gracias a su edad y experiencia enriqueció al personaje.

 

En sus películas los lugares se convierten en personajes.

Resulta más natural adaptarnos a lo que nos rodea que tratar de adaptar lo que nos rodea a nosotros. El cineasta quiere cambiar lo que está en un set. Nosotros no buscamos maquillar tanto, sino más bien conseguir un balance, tener testigos de lo que sucede y dar una función narrativa en la historia. Nos gusta hacer de la locación un personaje y un punto de partida porque está presente todo el tiempo.

 

De repente, la película se supedita al lugar.

Sí, nos da el tono, el contexto, la música, la atmósfera, el sonido y la manera en que se relacionan los personajes.

 

Aunque la película considera esa parte silente...

Es aparentemente silente pero hay bullicio, sonido, olas rompiendo todo el tiempo, Es como una gotita que cae, al principio no la oyes pero cuando le pones atención se convierte en algo importante.

 

Cuando tienen el espacio físico tan presente, ¿cómo trabajan la puesta en escena?

Trabajamos en lugares que conocemos bien. Visualizamos los posibles escenarios para colocar la cámara, pero trabajamos mucho por prueba-error. También acostumbramos editar un poco durante el rodaje para ver cómo estamos contando la historia.

 

¿Y no es difícil estar editando durante el rodaje, en el sentido de que no se tiene el material completo?

No editamos con la finalidad de terminar la película. A veces sabes que ciertas cosas funcionan y otras veces tienes que esperar a juntarlas. En ocasiones la realidad te supera y es mejor adaptarse a lo que está ahí en lugar de ceñirse a lo escrito. En esos momentos es muy importante editar y ver qué puede hacer un puente entre las escenas que no estaban planeadas.