ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Entre los realizadores emergentes, el nombre de Camilo Cavalcante comienza a sonar fuerte. Tras obtener el Premio de la Audiencia en el Festival Internacional de Cine de Sao Paulo, La historia de la eternidad, su ópera prima, llega a México. 

“El sertäo es una metáfora del alma humana”: Camilo Cavalcante

'La historia de la eternidad', de Camilo Cavalcante.
'La historia de la eternidad', de Camilo Cavalcante.

El cine brasileño es más que Héctor Babenco, Fernando Meirelles y Walter Salles. Entre los realizadores emergentes, el nombre de Camilo Cavalcante comienza a sonar fuerte. Tras obtener el Premio de la Audiencia en el Festival Internacional de Cine de Sao Paulo, La historia de la eternidad, su ópera prima, llega a México. Convencido del alcance poético del séptimo arte, el director habla de su trabajo.


Para La historia de la eternidad se fue a un pueblo pequeño. ¿Por qué filmar un microcosmos?

Creo que es una película universal porque se cuenta a través de arquetipos. Conozco la región del sertäo, un espacio árido en el que casi nunca llueve y donde la vida es muy difícil. Usé una pequeña aldea de ese lugar para hablar de amor, deseo, sueños y dolor, sentimientos universales pero manejados por arquetipos de la región.


Este espacio y su atmósfera determinan el ritmo de la película.

Creo que el sertäo es una metáfora del alma humana. Es un territorio donde las relaciones interpersonales acontecen de una manera muy sincera y honesta, por eso explotan amores impulsivos. Por eso también cuento la historia a través de tres mujeres, de quince, 40 y 70 años.


¿Por qué contarla a través de la mirada de la mujer?

No quería contar una película feminista, sino femenina. Después de tanto tiempo, la mujer ha dejado la cocina y se ha empoderado. Se puede pensar que el hombre sigue siendo todopoderoso pero en realidad la mujer es quien tiene la llave para abrir las puertas del amor, el sexo...


Pese al machismo, una sociedad como la mexicana es matriarcal. ¿Cómo es en Brasil?

En Brasil existe también la estructura matriarcal pero también prevalece el machismo arcaico. Hay mucha violencia contra la mujer, por eso es importante mostrar el empoderamiento de la mujer.


¿Qué método usó para construir la psique femenina?

En mi familia predominan las mujeres. Mi abuela es la gran matriarca; desde niño convivo mucho con ellas así que fue algo complicado. Alimenté la película con mis observaciones de toda la vida. Por otro lado, pasé mi infancia en estas regiones desérticas, de modo que conozco la geografía. Es decir, la película fluyó con naturalidad. Siempre será más sencillo, en especial cuando es una ópera prima, hablar de algo conocido; en cambio, mi siguiente película será una road movie sobre un asesino retirado que viaja de Bolivia a Paraguay y que va en busca de su hija. Aclaro que no conozco ambos países.


En términos visuales se nota una ambición poética.

Una imagen poética no es solo la imagen, se alimenta de todo un contexto. La poesía es algo más profundo, algo que viene de la verdad o la honestidad. Se construye desde los actores y su sicología, y necesita de todos los elementos que conforman una película. La poesía está también en la construcción de las relaciones humanas. Cada plano te dice algo y para eso necesitas la cooperación con el director de fotografía. En nuestro caso, buscamos la luz natural y estudiamos la obra de Caravaggio. La poética visual va más allá de la técnica.


Usted es posterior a la generación de Walter Salles y Fernando Meirelles, que a partir de la violencia consiguieron una repercusión internacional. ¿Su peso abre puertas o creó un estereotipo del cine brasileño?

Soy de Pernanbuco, un estado lejano de Río de Janeiro y Sao Paulo, donde se concentra la industria audiovisual. En mi tierra buscamos películas con identidad propia, más allá del cine comercial. Filmes como Ciudad de Dios o Tropa de elite ayudaron a darle visibilidad a Brasil, pero también deformaron una realidad. Ese tipo de filmes ofrecen una mirada de la elite dominante. Ciudad de Dios hace de la violencia un fenómeno pop y lo banaliza.


¿Cuál es la línea que divide uno de lo otro?

Banalizas cuando no profundizas. En el caso mexicano pienso, por ejemplo, en Amores perros. Me parece una buena película porque si bien tiene algo de pop, los personajes tienen una tridimensionalidad que los hace honestos.