…Y sigue cabalgando

'El hombre de la Mancha' vuelve a los escenarios con una diversidad y un elenco que sorprenden
Musical dirigido por Mauricio García Lozano
Musical dirigido por Mauricio García Lozano (Especial)

Director, escenógrafo, coreógrafo y dos actores —hoy reconocidos directores—, salidos del ámbito universitario, llegan al escenario del Teatro de los Insurgentes, donde su trabajo se incorpora al de intérpretes provenientes del teatro musical, incluido Benny Ibarra, de lo que resulta una versión juguetona y bellamente plástica de El hombre de la Mancha, a casi 50 años de su primera presentación en México. 

Morris Gilbert convocó a Tina Galindo, Claudio Carrera y a OCESA para lograr una producción de primer nivel cuya escenografía, diseñada por Jorge Ballina, convierte la cárcel en la que internan a Cervantes en un inmenso contendor de madera con pasillos, escaleras y puentes que, como si se tratara de un gran mecano, libera algunas delgadas piezas que, a partir de cambios de posición, encuentran su lugar y conforman el marco de cada uno de los espacios que plantea la obra.

La dirección musical de César Velázquez y la supervisión musical de Isaac Saúl preservan la brillantez sonora de cada uno de los 20 números. El vestuario de Violeta Rojas presenta cuadros vivos y texturas del Siglo de Oro, y la iluminación de Víctor Zapatero genera las atmósferas oscuras y luminosas de la representación que elabora en su defensa el Caballero de la Triste Figura.

Mauricio García Lozano dirige y entre su elenco cuenta con Alberto Lomnitz, en los roles de el ventero y del gobernador, aunque también hace el cover, es decir, sustituye a Benny Ibarra en algunas funciones, en el papel de Cervantes–Quijote, para coronar el deseo de quienes en su casting particular afirman que puede interpretar al personaje con mayor rigor y mejor resultado, aunque comprenda que el nombre del hijo de Julissa en la cartelera del Teatro de los Insurgentes atraiga más a quienes son asiduos al género.

Carlos Corona interpreta a Sancho Panza y, al igual que Lomnitz, sorprende a quienes jamás lo habían escuchado cantar. Contratado para esta producción como actor, con Enrique Chi —de larga trayectoria en el género— y Mario Heras como suplentes, Corona crea un Sancho más ágil y simpaticón que tierno, dándole un giro con rasgos joviales y caricaturescos.

La aportación de Marco Antonio Silva en el movimiento escénico, trasciende el buen desempeño de comparsas, cantantes y bailarines, al conseguir que éstos, además de cumplir con lo estipulado, contribuyan a ser parte viva del entorno, desde emular a los santos en los cuadros o vitrales de la iglesia, hasta recrear la parte inferior de los animales en el establo, cuya cola es la mano de los intérpretes con un trapo oscilante sobre su trasero.

La versión de García Lozano cumple mucho mejor con el nostálgico deseo de poder ver de nuevo esta obra que los tres intentos de producciones en décadas anteriores, excepción hecha de lo que imaginamos hicieron Claudio Brook, y Nati Mistral en 1969.

La dirección de García Lozano respeta la obra, la música y las letras con ligeros cambios y añade gotas de humor con toques de frescura, pero esencialmente consigue que lo que cada intérprete puede ofrecer se nivele en el conjunto, lo que es un gran logro.

También es cierto que si bien Benny Ibarra sabe conducirse sobre un escenario desde niño, también sucede que se le oye una voz demasiado joven, como se ve su figura bajo los afeites, la peluca y la indumentaria: le faltan los años y la necesidad urgente del conocido personaje.

Por su parte, Ana Brenda en el rol de Aldonza/ Dulcinea, joven, guapa y bien entonada, construye su personaje dual desde la mesura, dejando la pasión y el arrebato a un lado, sin apartarse del camino que marca por dónde hay que transitar, en equilibrio pero sin riesgo. 

Esta propuesta de El hombre de la Mancha —en la que destaca la voz e interpretación de María Penella, quien en el papel de Antonia da brillo a las notas y significado a las irónicas palabras de su canto— abre un buen espacio al caballero andante entre el grupo desbordante de diversidad artística que pocas veces ha pisado el Teatro de los Insurgentes.