El dios de Boris Viskin

Guía visual
Emboscada de Boris Viskin
Emboscada de Boris Viskin

Ciudad de México

Deus ex machina es la nueva muestra de Boris Viskin, artista integrante de una generación de pintores, nacidos en los años sesenta, cuyas exposiciones y sólida presencia y trayectoria han contribuido a posicionar a Le Laboratoire Galería. La locución latina Deus ex machina, literalmente "el dios que baja de la máquina" según la Real Academia Española, se originó en el teatro griego y latino pues, utilizando un mecanismo especial, los autores hacían aparecer a un dios para resolver una situación dramática. Es uno de sus proyectos más personales, me ha dicho Viskin. La búsqueda de autor es visible en una exhibición casi circular en su concepto, con obras en óleo y collage, objetos incluso, con títulos como "El ojo de Dios", "El espíritu santo", "La palabra de dios", "Adán y Eva", "La fe rota", "Autorretrato: La caída", "Anette, la esposa de Giacometti convertida al judaísmo", "Hijo único o Kadish (Santificado)". Viskin publicó, además, un catálogo-libro donde la palabra tiene un peso específico. Textos diversos entregan no solo una visión escindida de lo religioso sino la ineludible capacidad de dudar de un artista. ¿Dudar es pensar? Cito parcialmente en una especie de collage:

I. "En vez de botas: sandalias, en vez de pantalón y saco: una manta bíblica; el Abraham de Caravaggio, Jodorowsky avejentado. Siguió apareciendo en bifurcaciones cruciales: ¿Raquel o María? ¿México o Israel? [...] Invariablemente la conversación concluía con una promesa de fidelidad: "Sácame de ésta y creeré en ti" (Boris Viskin).

II. "Quizá un día los conceptos más solemnes, aquellos por los que más se ha combatido y sufrido, los conceptos de 'Dios' y del 'pecado', no nos parecerán más importantes que los juguetes o las rabietas de la infancia le parecen a los ojos de un anciano" (Friedrich Nietzsche).

III. "El hombre se crea demonios, dioses y santos a su propia imagen; luego han de ofrendarles incesantemente sacrificios" (Arthur Schopenhauer).

IV. "Traté de explicarle por última vez que me quedaba poco tiempo. No quería perderlo con Dios" (Albert Camus).

V. "Las contadas veces que acompañé a mi padre a la sinagoga, siendo yo aún un niño, las cubren sentimientos oscuros de miedo y aburrimiento. Lograba apreciar la bella voz del hasan (el rabino que dirigía el rezo) y la bella melodía de un klezmer (músico) a capela. También el movimiento de caderas de los demás feligreses al rezar, erótico y rítmico, me divertía por un rato. Pero eso no bastaba para darle algún sentido a mi estar ahí" (Boris Viskin).

VI. "No creía porque nunca pensaba, simplemente. Y tampoco ahora pienso mucho en eso. Pienso en cualquier cosa, pero no en la religión. Y si uno no piensa nunca en una cosa, significa que esta cosa no existe para él" (Alberto Moravia).

VII. "Mi primer encuentro con la religión católica fue en el cuarto de la nana [...]. Ese primer encuentro fue húmedo y oscuro [...]. Tres imágenes colgaban de las paredes [...]. La belleza y el dolor se ligaron de por vida en mi mente [...]. Mi primer encuentro con el arte fue a través de la religión católica [...]. Lo divino y el arte están ligados para mí de manera indisoluble. Por más mundano que sea el tema, si me conmueve, esa emoción la vivo como una iluminación, como una aparición" (Boris Viskin).