Cuatro poetas británicos

Estas voces forman parte de Debajo la hierba. Arriba la bóveda del cielo, selección y traducción de Adriana Díaz Enciso, que convoca diversas generaciones y estilos que cantan a la naturaleza. ...

El paisaje como fuente de inspiración

¿Qué es naturaleza, qué es cultura, y cómo reconocemos lo que las distingue? Lo que llamamos “paisaje”, ¿es el mundo natural que nos rodea, o naturaleza vista, o de hecho distorsionada, a través de la lente estética, histórica y social de un grupo humano?

En pocos lugares son estas preguntas tan intrincadas como en el Reino Unido. El paisaje que ha sido fuente de inspiración de incontables páginas y obras de arte ha sido alterado por una incesante sucesión de intervenciones humanas. Sus dimensiones sociales y políticas, y la forma en que los pobladores de estas islas se relacionan con él, han sido a menudo tema candente, y los cuestionamientos se han radicalizado frente a la catastrófica destrucción de la naturaleza de que el planeta es testigo.

De lo que no hay duda es de que son incontables los autores y artistas cuya obra, directa o indirectamente, sugiere que lo que define “lo británico” no es la raza, sino el particular juego del paisaje, su clima y sus criaturas en su territorio.

Debajo la hierba. Arriba la bóveda del cielo, que se presentará en la Feria Internacional del Libro del Zócalo en el marco del Año México-Reino Unido 2015, aspira a algo mucho más modesto que una antología exhaustiva de poesía contemporánea británica sobre el paisaje, cosa que sería imposible dada la exuberancia del tema y las dimensiones del libro. Me propuse en cambio reunir a una serie de voces y poemas que hicieran las veces de introducción para el lector mexicano a este panorama tan rico como inquietante. El título es el verso que cierra el poema “Yo soy”, de John Clare, quien hoy día es considerado, junto a Wordsworth, el poeta inglés por excelencia de la naturaleza.

Lo que sigue es una selección de tres poemas incluidos en el libro, de poetas de distintas generaciones y estilos, y confío en que despierten la curiosidad del lector. (A.D.E.)


Roble de Grasmere

Helen Mort


Anoche, su sombra era lo único

entre tú y la oscuridad que se filtraba,


la lluvia suelta y aciculando la corteza.

De cerca, sus hojas dirigen al viento.


Éste es el gozne oculto del paisaje

donde todo empieza y se apaga:


veranos a los que fuiste ciega, inviernos en que

el árbol devolvía el cielo como tejado de zinc,


el pequeño nudillo blanco de una granja lejana.

Estas ramas tuercen el brazo del valle,


acorralan la luz, estrangulan el aire

hasta que ya no queda nada de él.


Mira cómo mecen las hojas el cielo,

luego lo dejan caer.



Mynydd Mawr [1]

David Constantine

Toda la noche sorbiendo lluvia

Los pozos de la colina se abrieron al alba 

El animal en mi valle de cristal

Se diseminó con mayor rapidez en la corriente.


Todo fluye, es su mandato, el cráneo

Que se aloja en la corriente se alboroza

Por los ojos y la boca ensanchada. En Mynydd Mawr

Con un vendaval blandiendo la ley sobre mí 


Dejé ir esta casa, trocándola

En los ríos al final del arcoíris

Dejé ir nuestros lechos y el fuego

El cuenco de moras y la madera de deriva en brazos


Repartí al viento

El acebo, la campánula y el único serbal

Y los largos carámbanos traídos a casa

Todo lo conjuré fuera de mí


Búhos, sarapicos, picoteo de grajillas

Y melodías de sueños. Luego me volví

Había un firme centelleo

Lo húmedo brillaba en la piedra de cada superficie


Al acceder con ojos muy abiertos

Al nervio del arcoíris y el fragor

Y por arriba de mi piel delgada del cielo

Manaba Mynydd Mawr —plata fría.


tan leve un pájaro que puede llegar

Thomas A. Clark


tan leve un pájaro que puede llegar

simultáneo a la mañana

pesando poco más que una sombra

en la punta de su impulso a descansar

súbitamente en la rama más alta

sin turbar ni una hoja

curvando la luz apenas

con la forma simple de una hoja

pero más apartada de la rama

puede caer por el árbol

a través de un juego de sombras

y tan súbitamente elevarse

sin auxilio de brisa

donde una hoja solo puede caer



1En galés, “gran montaña”. Mynydd Mawr es una montaña en Snowdonia. (N. de la T.)