• Regístrate
Estás leyendo: Claudio Zulian: “Guatemala es una sociedad rota”
Comparte esta noticia

Claudio Zulian: “Guatemala es una sociedad rota”

Entrevista

Sin miedo es un documental coral que contrapone la versión de las víctimas con la de las autoridades ante las desapariciones forzadas
Publicidad
Publicidad

La dictadura de Carlos Castillo Armas en Guatemala detonó una guerra civil que dejó 200 mil muertos y cientos de desaparecidos, particularmente entre 1982 y 1983, cuando el general José Efraín Ríos Montt gobernaba el país. El hallazgo del Diario Militar (un documento en el que se revela un listado de casi 200 personas desaparecidas a manos de la inteligencia militar guatemalteca), motivó a un grupo de familiares de desaparecidos a hacer un documental. Para llevarlo a cabo invitaron al cineasta español Claudio Zulian. El resultado de la colaboración es Sin miedo, documental coral que contrapone la versión de las víctimas con la de las autoridades.

¿Cómo se involucra en Sin miedo?

Por casualidad. En 2012, mientras participaba en la Bienal de Arte de Guatemala, alguien me presentó con el grupo de familiares que habían denunciado el golpe de Estado en ese país. El colectivo tenía claro que una de las medidas para resarcir la memoria de sus desaparecidos era un audiovisual y consideraron que yo podía hacerlo. Nos conocimos cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos les dio la razón.

La película tiene la vocación de usar el documental como un archivo histórico. 

Cuando me entrevistaron los familiares de los desaparecidos les expliqué que antes de trabajar un documental me interesaba crear cierto empoderamiento entre quienes estaban delante de las cámaras. La película también da cuenta de cómo se puede construir y narrar a partir de la memoria. 

¿Por eso la contó en primera persona?

Sí. Los personajes no están ahí por ser activistas, sino porque de los 183 casos referenciados en el Diario Militar solo 26 familias se atrevieron a denunciar al Estado. En Guatemala hay todavía miedo y reparo a exponerse ante el Estado, por eso la entrevista al portavoz de la derecha la hago yo. Ellos querían que hablara porque de lo contrario no se entenderían los ataques desde el gobierno, pero sabían que si alguno de ellos lo confrontaba podían correr algún riesgo.

¿No ha habido alguna represalia posterior a usted o a los involucrados en el documental?

No, ahora en Guatemala están ocupados con otras cosas. El presidente Jimmy Morales, apoyado por los militares, está bajo investigación por financiamiento ilícito. Aun así, Paulo, el activista joven que aparece en la película, cada cinco o seis meses tiene que salir del país porque recibe amenazas serias.

¿Qué significó para usted encontrarse con un periodo que dejó 45 mil desaparecidos y 200 mil muertos?

Fue toda una experiencia. La película fue, en este sentido, un viaje al horror, aunque al mismo tiempo me colocó ante personas que en medio del horror tienen valentía, coraje, lucidez y un sentimiento de justicia impresionante porque no piden muerte para los militares responsables: simplemente buscan que pasen por el tribunal. Mientras haya gente como ellos la vida en sociedad es posible. En la película se cuentan cosas terribles, pero el tono final es más bien esperanzador. Guatemala es una sociedad rota, pero al mismo tiempo tiene un resorte de vitalidad capaz de hacer dimitir a un presidente por corrupción y en ello es ejemplar para Latinoamérica.

¿Cómo no lucrar con el dolor ajeno?

Me dejé llevar por mis sentimientos. Al principio, los familiares estaban muy preocupados por la memoria de sus desaparecidos, y con razón, pero a mí me interesaba contar la historia de este grupo porque su historia termina bien en tanto que pueden hacer el documental que buscaban. Al final, quería hablar de la capacidad humana para hacer frente y reponerse ante la tragedia y la adversidad.  

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.