Lágrimas, risas y Trump

Merde!
'Made in México'
'Made in México' (Alejandro Acosta)

Decía la dramaturga argentina Nelly Fernández Tiscornia que escribía sus obras “a pulmón, escuchando a la gente”. Y aunque como escritora fue un fracaso al inicio de su carrera, al final triunfó con Made in Lanús, de 1986, que después se convertiría en película bajo el nombre Made in Argentina, en 1988. Hoy esa obra va para los cinco años en cartelera con el nombre de Made in México, adaptada y dirigida por el igualmente argentino Manuel González Gil. Hasta septiembre del año pasado llevaba 1200 representaciones. No es poca cosa.

El tema es Estados Unidos y México. Las migraciones. Los que deciden probar el american dream o los que permanecen atados a usos y costumbres en su tierra. Dos parejas, familiares de diferente posición económica —los que triunfaron en su viaje a Norteamérica, y los que se quedaron, igual de jodidos—, se encuentran años después. La confrontación es emocional, ideológica, pro y antiyanqui. “La tierra” la representa María Rojo, amorosa de su patria porque  “aquí soy yo, no los otros”.

Uno se pregunta cuál es la clave de su permanencia y la respuesta es sencilla: es una fotonovela al mejor estilo de aquella emblemática serie, Lágrimas, risas y amor. No lo digo para denigrar la obra, sino para que quien vaya a verla la analice en su mejor sentido: somos lo que escogemos. Todos elegimos. El problema es ¿qué eliges? Made in México no es Chomsky, aunque sí plantea el problema racial y de clases.

Alejandro Suárez la hace de mecánico de barrio y es obvio que tiene que ser simpático y hacernos reír. Juan Ferrara es el exitoso maestro de escuela en Estados Unidos que junto a su esposa, Rosita Pelayo, presume sus ganancias en la elección (ella más que nada). María Rojo es el mensaje a los terrícolas que no quieren moverse un ápice de su lugar, les vaya como les vaya. Imposible decir que actúan mal. Más bien siguen el oficio del director para lograr el éxito que han tenido: con mucha comedia y melodrama juntos, géneros a los que está acostumbrado el público que va a los teatros comerciales. Una obra de lágrimas, risas y Trump, para que no exista duda alguna.

Antes de la conquista española, en la actual Lanús, una provincia de Buenos Aires, habitaban tribus pampas y guaraníes que se dedicaban a la caza y recolección. Eran nómadas. Nelly Fernández Tiscornia quería hablar de eso, del pasado, lo que fue, y el presente. Murió en 1988. Todavía pudo ver en lo que se convirtió su pieza. No le molestó nada el resultado.

Hoy sabemos que, de la Patagonia a México, los migrantes lloran y ríen de la misma manera, con o sin Trump. Y que las adaptaciones funcionan comercialmente.