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Martes , 13.11.2018 / 13:08 Hoy

Bajo el signo de Tauro

Toscanadas

Pues bien, ya eliminaron a la selección de los mejores futbolistas mexicanos, que parecen dominar su especialidad tanto como esos chicos que no dan una con la patineta en las plazas públicas
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Una vez más vi un espectáculo pobre, primitivo y poco viril. Unos muchachos que parecen temerosos de perder y eso lo demuestran con temor a ganar. Más vale no errar un pase que jugársela por una oportunidad de gol. Vi a unos chicos malcriados que a veces pierden de vista el balón pero siempre saben dónde está el árbitro para poderle reclamar cada pitada. Una vez más vi deshonrosas demostraciones de dolor y gritos afeminados, que, sin perdón, así se dice. Vi que el himno nacional se ensucia cuando el patriotismo no va acompañado de dignidad y agallas. ¿A qué cantar esa letra tan impetuosa como prólogo a tanto desaliento? Vi también que tanta propaganda en torno al balompié acaba por hacer creer que de verdad una oncena de petimetres representa a la nación; petimetres que se sentirían emocionalmente desamparados sin los treinta mil mexicanos que hicieron el viaje a Rusia.

Para mí, ese espectáculo ya se gastó. Como se gastaron todos los que tienen que ver con pelotitas. Por eso a partir de mañana me volveré amador de la tauromaquia.

En las corridas de toros encontraré el arte, las agallas, la euforia, la hombría y la bestialidad que no existen en el futbol. Seguramente descubriré por qué tanto le fascinaba a tantos escritores, poetas y demás artistas. Aprenderé lo que haya que aprender, leeré lo que tenga que leer, veré lo que tenga que ver para recuperar el tiempo y la sustancia que me hizo perder el futbol. Por lo pronto tengo el latido de que en un ruedo se manifiesta mucho más alma, corazón y vida que en una cancha.

Me olvidaré de los Ronaldos, Messis y demás, y me iré infiltrando en una historia más honrosa, en la que los protagonistas se juegan la sangre y tienen nombres garbosos y poéticos: Manolete, Juan Belmonte, Gitanillo de Triana, el Niño de la Capea, Paco Camino, Manuel Benítez El Cordobés, los muchos Curros, Joselito El Gallo o Ignacio Sánchez Mejías, el de “A las cinco de la tarde./ Eran las cinco en punto de la tarde./ Un niño trajo la blanca sábana/ a las cinco de la tarde./ Una espuerta de cal ya prevenida/ a las cinco de la tarde./ Lo demás era muerte y solo muerte/ a las cinco de la tarde”.

Por lo pronto tengo mis billetes para este domingo en la plaza de Estepona. David Fandila El Fandi, Sebastián Castella y Diego Ventura. Pas mal.

Carlos Fuentes dice que la corrida es “una ceremonia de valor y de arte y, tal vez, hasta de redención”. Tengo fe en que así será.

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